Polonia deporta a ciudadanos ucranianos tras eventos controvertidos en concierto en Varsovia: detenciones y sanciones

Tras un importante concierto del rapero belaruso Max Korzh en Varsovia, que estuvo marcado por disturbios masivos y la exhibición de símbolos prohibidos, las autoridades polacas iniciaron una investigación exhaustiva.
Como resultado, 63 personas fueron detenidas y expulsadas del país, incluyendo a 57 ciudadanos ucranianos y 6 bielorrusos, quienes en respuesta a las circunstancias, de manera voluntaria u obligatoria, abandonaron Polonia.
El Primer Ministro Donald Tusk destacó que estas acciones fueron una respuesta a las violaciones del orden público que generaron un fuerte rechazo social.
Durante el concierto, los asistentes y fanáticos no solo discutieron con la seguridad, sino también actuaron con violencia: saltaron las barreras, invadieron el escenario, encendieron bengalas y exhibieron la bandera UPA, que está prohibida según la ley polaca.
La exhibición pública de la bandera, símbolo del movimiento de liberación ucraniano, fue especialmente polémica y generó un amplio revuelo en la opinión pública.
La situación evidenció las tensiones en las relaciones políticas e históricas entre Ucrania y Polonia, en particular respecto a símbolos que remiten a episodios controversiales del pasado.
Uno de los detenidos, Dmytro, ofreció una disculpa pública, señalando que la bandera representaba solo un apoyo a los ucranianos y no tenía intención de ofender a Polonia.
Según la policía, durante el evento se registraron 109 arrestos por diversos delitos, entre ellos posesión de drogas, agresiones a agentes de seguridad, ingreso ilegal y uso de fuegos artificiales.
La mayoría de los infractores fueron multados.
Este incidente vuelve a poner en relieve las complejidades y sensibilidades que rodean la historia y los símbolos en las relaciones entre Ucrania y Polonia.