Investigación revela similitudes entre la demencia felina y la enfermedad de Alzheimer, abriendo nuevas vías de estudio

Recientes investigaciones realizadas por un equipo internacional de científicos bajo la dirección del Dr.
Robert McGichan, de la Escuela Real de Estudios Veterinarios de la Universidad de Edimburgo, han puesto de manifiesto las profundas similitudes entre la demencia en gatos ancianos y la enfermedad de Alzheimer en humanos.
Este hallazgo no solo confirma que los mecanismos degenerativos en los felinos son muy similares a los de los seres humanos, sino que también abre una puerta importante para la utilización de gatos en modelos experimentales que permitan comprender mejor y buscar tratamientos efectivos para esta enfermedad neurodegenerativa.
La investigación consistió en analizar el cerebro de gatos fallecidos con diferentes diagnósticos, encontrando que en aquellos que sufrían de demencia, las sinapsis—pequeñas conexiones entre neuronas—estaban saturadas de la tóxica proteína beta-amiloide, la cual daña estas conexiones y contribuye a la pérdida de funciones cognitivas.
La demencia en gatos se manifiesta mediante alteraciones en el sueño, vocalizaciones descontroladas y desorientación en el espacio, síntomas similares a los que se observan en humanos con Alzheimer.
Hasta ahora, estos signos raramente se consideraban como enfermedades específicas dado que era difícil diagnosticarlas en los animales.
Los científicos también han avanzado en técnicas para crear gatos hipoalergénicos, lo que facilitará aún más la investigación de esta condición.
Además, estos modelos pueden ser utilizados para ensayar nuevas terapias para el Alzheimer en humanos, puesto que los gatos muestran patologías similares a las humanas.
Es importante destacar que en todo el mundo, la enfermedad de Alzheimer representa entre un 60 y un 70 % de todos los casos de demencia en adultos mayores, por lo que dichas investigaciones tienen un impacto crucial en la búsqueda de soluciones.
Algunos estudios preliminares sugieren que ingredientes naturales como el romero y la salvia podrían mejorar los síntomas, aunque todavía se encuentran en etapa temprana de experimentación en animales.