Cese de la guerra comercial entre EE. UU. y China: un paso hacia la estabilidad en los mercados globales

Tras meses de negociaciones tensas y una escalada en las tensiones, el presidente de EE.
UU., Donald Trump, oficializó un nuevo avance en la reducción de las tensiones comerciales con China al firmar una orden ejecutiva para extender el cese temporal de tarifas arancelarias.
Esta decisión prolonga el acuerdo por otros tres meses, permitiendo que ambas partes eviten una posible reanudación de la guerra comercial y ofreciendo más tiempo para continuar las conversaciones.Según CNBC, este acuerdo resulta de largas negociaciones que tuvieron lugar a finales de julio en Estocolmo, donde diplomáticos estadounidenses y chinos actuaron como mediadores.
La firma oficial del decreto confirma los acuerdos previos y reduce considerablemente los riesgos de un nuevo conflicto comercial.
El objetivo principal es estabilizar los costos de importaciones y exportaciones, además de crear condiciones favorables para abordar problemas pendientes como la lucha contra el contrabando de fentanilo y otras barreras comerciales críticas.La extensión del cese de hostilidades brinda la oportunidad de negociaciones a largo plazo y podría facilitar la visita de Trump a Pekín en octubre, simbolizando una nueva etapa en las relaciones económicas y geopolíticas entre las dos principales economías mundiales.
Sin embargo, subsisten interrogantes sobre el futuro del acuerdo: si se logra consolidar, las partes podrían resolver diferencias relacionadas con la exportación de minerales de tierras raras y la revisión de los aranceles impuestos en 2018 y 2023.En mayo pasado, EE.
UU.
redujo sus tarifas del 50% al 30%, mientras que China respondió con restricciones a la exportación de metales de tierras raras, indispensables para la manufactura estadounidense.
Estos avances buscan disminuir las tensiones comerciales y restablecer cadenas de suministro afectadas por sanciones previas.
Sin embargo, muchos expertos advierten que sin reformas estructurales más profundas, este frágil cese de hostilidades puede revertirse rápidamente a una fase de confrontación.En la esfera de seguridad, en EE.
UU.
todavía debate el papel de las preocupaciones de seguridad nacional en la política comercial con China.
Recientes acuerdos permiten a grandes empresas estadounidenses como Nvidia y AMD obtener licencias de exportación, comprometiéndose a pagar un 15% de beneficios por ciertos chips y tecnologías de IA chinas.
Trump también expresó la posibilidad de vender a China una versión simplificada de sus chips de IA avanzada, lo que marking a new step in restrictions.En definitiva, la situación sigue siendo tensa, con importantes riesgos geopolíticos, asuntos no resueltos en tecnología y seguridad, y preocupaciones por la competencia global en innovación y control de tecnologías emergentes en IA y semiconductores.