Irán y Estados Unidos vuelven a sentarse a la mesa de negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán

El domingo 11 de mayo, se intensificaron nuevamente los esfuerzos diplomáticos entre ambos países. Por la tarde, en la capital de Omán, Mascate, comenzaron negociaciones entre representantes de Irán y Estados Unidos con el objetivo de encontrar una solución a la prolongada disputa nuclear. La agencia Reuters confirmó oficialmente esta medida diplomática, citando medios estatales iraníes, lo que resalta la importancia y actualidad del evento. La particularidad de esta reunión radica en que se realiza en un período de tensión difícil entre las naciones. Al mismo tiempo que se preparaba la reunión en la residencia de Mascate, en vísperas de la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Oriente Medio, Washington está fortaleciendo activamente sus posiciones en las vías diplomáticas y políticas para alcanzar sus objetivos respecto al programa nuclear iraní. Aunque ambas partes expresan su intención de seguir por la vía diplomática, sus prioridades principales y “líneas rojas” siguen siendo fundamentalmente opuestas. Expertos y fuentes diplomáticas consideran que actualmente es muy difícil superar esta diferencia de perspectivas, lo que complica las perspectivas de un nuevo acuerdo e incluso puede llevar a una escalada del conflicto. Los analistas señalan que esta situación crea una amenaza real de que la diplomacia no se convierta en una fase caliente, en cuyo caso el riesgo de conflicto armado aumenta significativamente. Detalles del proceso de las negociaciones. Estas se están llevando a cabo bajo el auspicio de la mediación de Mascate y reúnen en una delegación oficial a diplomáticos de alto nivel: de Irán, el ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amirabdollahian, y de Estados Unidos, el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff. Este es ya el cuarto ciclo de reuniones con el objetivo de encontrar un compromiso en cuestiones controvertidas, especialmente respecto al programa nuclear iraní. Antes de comenzar el diálogo, Amirabdollahian no ocultó sus intenciones; el domingo, en declaraciones a la televisión iraní, enfatizó que Teherán defiende "una postura clara y principista" y espera lograr avances importantes en las negociaciones. Según sus palabras, Irán está dispuesto a defender sus intereses clave y no piensa ceder en cuanto al enriquecimiento de uranio. Al mismo tiempo, expresó la esperanza de que la diplomacia y las negociaciones continúen permitiendo alcanzar el éxito. Por otro lado, en respuesta a estas declaraciones, el representante de EE. UU., Witkoff, en una entrevista con Breitbart News, hizo una declaración polémica: afirmó que EE. UU. exige que Irán desmantelé las instalaciones en Natanz, Fordo e Isfahán, así como una reducción significativa de su programa nuclear multicomponente. Según Witkoff, su posición consiste en que Irán cierre parcial o totalmente su actividad nuclear, lo cual, en opinión de los diplomáticos estadounidenses, garantizaría la seguridad de la región. Witkoff declaró claramente que "si las negociaciones del domingo no producen los resultados deseados, Estados Unidos se verá obligado a seguir otros caminos". En respuesta a esta retórica, en Teherán, el sábado pasado, Amirabdollahian subrayó que las autoridades iraníes no cederán en lo que respecta a los derechos fundamentales del país de enriquecer uranio. Añadió que Irán está considerando la posibilidad de discutir restricciones en su actividad nuclear y la eliminación de sanciones si se alcanzan compromisos, pero enfatizó: "La interrupción total del enriquecimiento o la transferencia de reservas a muestras —son 'líneas rojas' que Teherán no permitirá que se crucen". Esto refleja el alto nivel de determinación de Irán en mantener sus intereses estratégicos. El contexto de fondo de esto es que Trump, quien ya ha lanzado varias advertencias y amenazas de posibles acciones militares en caso de fracaso de la diplomacia, planea realizar una visita a los países del Golfo Pérsico — Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos — del 13 al 16 de mayo. Este paso indica un refuerzo de la influencia estadounidense en la región y demuestra la gravedad de la presión hacia Teherán para que acepte las condiciones de EE. UU. Además, en la región y en Israel ya se discuten activamente posibles escenarios en caso de fracaso de las negociaciones. En particular, el primer ministro israelí, Binyamín Netaníashu, aseguró que, independientemente de cómo terminen las conversaciones entre EE. UU. e Irán, su país no permitirá en modo alguno que Teherán obtenga armamento nuclear. Esto incrementa la tensión en la región y representa otro factor que podría complicar el proceso diplomático. En resumen, la situación respecto al programa nuclear iraní continúa siendo tensa. Las negociaciones, que comenzaron en la residencia de Mascate, abren una nueva etapa en esta lucha diplomática, pero las perspectivas de alcanzar un compromiso siguen siendo inciertas. Al mismo tiempo, aumenta la probabilidad de que la escalada del conflicto o una nueva fase de tensión obliguen a la comunidad internacional y a los actores regionales a recurrir pronto a medidas extremas.