En Tallinn, personas desconocidas dañaron el monumento soviético “Soldado de Bronce”, que se ha convertido en uno de los símbolos más discutidos del pasado soviético y de las controversias políticas actuales en Estonia

Chas Pravdy - 11 mayo 2025 14:17

El incidente ocurrió en el cementerio militar de la ciudad, y sus consecuencias han generado una nueva ola de discusiones públicas sobre la actitud hacia los símbolos soviéticos y la memoria del pasado. Según información de fuentes, en particular del periódico Postimees y del portal ucraniano “Europa Press” (“Eуроpea Правда”), personas desconocidas pintaron el monumento con pintura blanca, y junto a él fue escrito en estonio la palabra “küüditaja”, que significa “participante en las deportaciones”. Este acto de vandalismo fue condenado por las autoridades locales, que ya iniciaron una investigación por el daño a un monumento histórico. Según Vike Vaher, jefe de la oficina operativa de la prefectura de Pihkvas, en este momento la policía busca a los delincuentes: “Según la información disponible, fueron dos los vándalos. Sus identidades aún no se han establecido. Anoche, los patrulleros revisaron las áreas circundantes, pero hasta ahora no han logrado encontrar a los responsables del acto de vandalismo.” La policía colabora activamente con el administrador del cementerio, el Museo Militar de Estonia, que ya está encargado de limpiar el monumento de las pintadas. Según representantes de las fuerzas del orden, este no es el primer caso en los últimos años en que el monumento “Soldado de Bronce” sufre daños semejantes. Es interesante que solo unos días antes, residentes locales y veteranos colocaron flores en el memorial, lo que evidencia las contradicciones en la percepción de este monumento en la sociedad. Cabe señalar que el significado simbólico del “Soldado de Bronce” en la Estonia moderna lo convierte en una fuente de conflictos y enfrentamientos sociales. En 2007, este tema se volvió especialmente sensible cuando las autoridades de Tallinn decidieron trasladar el monumento del centro de la ciudad a un cementerio militar, con el fin de evitar provocaciones y tensiones. Sin embargo, esta medida causó consecuencias imprevistas: en el país comenzaron pogromos y una oleada de ciberataques desde Rusia y sus satélites. Estos eventos se consideran algunos de los más terribles en la historia de las relaciones entre Estonia y Rusia, y todavía permanecen en la memoria de los ciudadanos como símbolo de los conflictos agudos del pasado y de las ideologías políticas actuales. Actualmente, la situación con el daño al monumento “Soldado de Bronce” genera diversas preguntas sobre la estabilidad de la paz cívica en el país y la necesidad de buscar soluciones de compromiso. Los dirigentes locales enfatizan la importancia de preservar la memoria y evitar nuevas provocaciones, ya que acciones similares solo fortalecen la tensión en la sociedad. Los enfrentamientos van más allá de la historia: se reflejan en debates políticos, protestas públicas y discusiones sobre el lugar del pasado soviético en la Estonia moderna, que continúa buscando definir su identidad nacional y su memoria histórica. Por ahora, las autoridades prometen hacer todo lo posible para esclarecer este caso y prevenir futuros actos de vandalismo en objetos militares y símbolos. Al mismo tiempo, a muchos estonios solo les queda confiar en que la sociedad encontrará un camino hacia el diálogo y el entendimiento, ya que solo mediante la unión y la aceptación de diferentes puntos de vista se pueden evitar nuevos conflictos y mantener la memoria histórica en toda su integridad.

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