Rusia cierra el espacio aéreo sobre Capustín Yar: posible lanzamiento de nuevas misiles balísticos
En escalas geográficas y militares misteriosas, Rusia ha vuelto a declarar el cierre del cielo sobre la zona de pruebas de misiles en Capustín Yar. Esta decisión estratégica genera preocupación entre las fuerzas militares ucranianas y mundiales, ya que, según información oficial, podría estar relacionada con la preparación para nuevos lanzamientos de misiles balísticos. La práctica de cerrar el espacio aéreo en estos casos resulta alarmante: durante la discusión sobre las condiciones de este nuevo régimen de prohibición, se habla de un período de dos semanas, del 12 al 13 de mayo, de 06:00 a 16:00 horas locales. La referencia al sitio oficial NOTAMs (Notice to Air Missions), que publica información importante para las aerolíneas y las fuerzas armadas, indica una continuidad con precedentes del año pasado. En particular, ya se había impuesto una restricción similar el 21 de noviembre de 2024, justo antes de un ataque masivo en Dnipro — en esa ocasión, se lanzó hacia esa región un misil balístico "Kedr", también conocido como "Oreshnik". Desde entonces, se sabe que este sistema de armas, basado en el misil RS-26 "Rubezh", puede realizar tanto operaciones de ataque convencional como ataques con potencial carga nuclear. La característica principal de esta concentración de actividad militar son las marcas que indican la altitud de vuelo. La prohibición afecta a todo el espacio aéreo desde el nivel del suelo hasta alturas ilimitadas para cualquier aeronave, en el período de las 6 de la mañana a las 4 de la tarde. Esta no es una medida aleatoria: un régimen de bloqueo de este tipo tiene un carácter no solo preventivo, sino también esotérico, como una señal de posible aproximación de peligrosos lanzamientos de misiles. En general, el contexto de este evento se refuerza con datos previos. En otoño de 2023 y ya en la primavera de 2024, las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia realizaron pruebas de sistemas de misiles en el polígono de Capustín Yar, centrándose en su precisión y alcance. Se ha informado que en esa base se demostraron las capacidades de los sistemas balísticos más modernos, incluido el misil de alcance medio "Oreshnik". Además, el 9 de mayo, la embajada de EE. UU. en Ucrania hizo un llamamiento oficial a los ciudadanos para que tengan la máxima precaución y no ignoren los avisos sobre posibles ataques aéreos masivos en los próximos días. Esto se enmarca en un nivel elevado de tensión bélica, caracterizado también por señales regulares sobre preparativos para nuevos ataques con misiles. Según fuentes militares ucranianas y análisis de los servicios de inteligencia estadounidenses, en el día del ataque a Dnipro el 21 de noviembre, Rusia utilizó un misil balístico intercontinental, probablemente desde una base en Capustín Yar. Existen especulaciones de que este lanzamiento fue realizado desde un misil portador "Rubezh", capaz de transportar carga nuclear. En declaraciones oficiales posteriores, el presidente Vladimir Putin confirmó que fue utilizado el misil de modo medio "Oreshnik" para el ataque a Dnipro. Por su parte, Estados Unidos confirmó el uso de un misil balístico por parte de Rusia en territorio ucraniano, evidenciando no solo las capacidades de Rusia en materia de misiles, sino también una tendencia creciente a mostrar fuerza en el marco del conflicto con Ucrania. Todo ello es un claro indicador de un fortalecimiento de las medidas militares rusas, con implicaciones estratégicas para el equilibrio de poder y la seguridad en la región. En conclusión, el cierre del espacio aéreo sobre Capustín Yar en vísperas de las fechas mencionadas no es solo un acto técnico, sino parte de una dinámica militar más amplia que puede influir no solo en la seguridad de Ucrania, sino también en la situación de toda la región. Al mismo tiempo, las fuerzas armadas y los analistas ucranianos continúan vigilando la situación para reaccionar oportunamente ante cualquier indicio de nuevos lanzamientos de misiles o amenazas similares.