Durante la noche del 9 al 10 de mayo, el gobierno de Pakistán anunció de manera inesperada una ofensiva militar de gran escala contra India, lo que representó un nuevo paso en la escalada de la tensa situación regional
Un portavoz oficial del gobierno paquistaní, a través de la popular plataforma de redes sociales X (anteriormente Twitter), informó que la operación llamada BUNYAN UN MARSOOS había comenzado y que ya se estaban llevando a cabo las acciones militares correspondientes. El anuncio surgió de forma repentina y fue ampliamente discutido tanto entre militares como entre observadores internacionales. El texto decía literalmente: «Operación BUNYAN UN MARSOOS ha comenzado», lo que en inglés suena como: «Operation BUNYAN UN MARSOOS has started». Esto también fue confirmado por fuentes oficiales del gobierno de Pakistán bajo el hashtag #PakistanZindabad, que literalmente significa «¡Viva Pakistán!» y añadía un elemento de retórica patriótica al mensaje. La razón de esta medida tan repentina fue la escalada del conflicto la semana pasada, cuando el 7 de mayo India llevó a cabo ataques preventivos en territorio de sus vecinos, alegando que atacó posiciones de militantes que desde hace tiempo son acusados de preparar ataques terroristas y de cometer algunos atentados en su territorio. El gobierno indio indicó que supuestamente había alcanzado instalaciones que servían de base para grupos terroristas en el lado paquistaní de la frontera. Esto provocó una condena enérgica por parte de Islamabad, que prometió en respuesta tomar «medidas apropiadas» y castigar a quienes están detrás de la agresión. Lo interesante es que, justo antes de este conflicto, el miércoles 7 de mayo, las fuerzas indias comenzaron ataques contra instalaciones en territorio de Pakistán, que según sus declaraciones, eran refugios de militantes. Esto aumentó aún más la tensión, ya que Pakistán insistió en que su territorio no debe ser utilizado para la preparación de acciones terroristas y llamó a la comunidad internacional a intervenir en la situación. La reacción de la comunidad internacional hasta ahora ha sido de contención, aunque los expertos advierten sobre una posible escalada del conflicto y graves consecuencias para la región. Los ministerios de Relaciones Exteriores de varios países han llamado a la moderación y a evitar acciones que puedan intensificar aún más la situación. Por el momento, no hay comunicados oficiales sobre la cantidad o el carácter de las fuerzas utilizadas ni sobre planes de futuras acciones. A pesar de la tradicional retórica diplomática, se subraya que cualquier respuesta militar debe ser proporcional y orientada a estabilizar la situación. En general, los eventos en la región continúan siendo tensos, ya que ambos países muestran disposición a escalar el conflicto, lo que amenaza con convertirse en una crisis local o incluso global. Los observadores internacionales describen la situación como potencialmente muy peligrosa, ya que cualquier acción de una de las partes puede desencadenar una reacción en cadena incontrolada. En definitiva, el mapa del conflicto sigue siendo impredecible e inestable, y se insta a todas las partes interesadas a adoptar pasos equilibrados y diplomáticos para evitar una mayor desestabilización de la región.