Las círculos políticos y los servicios de inteligencia de Hungría actualmente se encuentran en un estado de tensión tras la atrevida declaración de Kiev sobre la exposición de una red de espionaje que, según la parte ucraniana, habría sido dirigida por los servicios de inteligencia húngaros en territorio ucraniano

No pasaron ni unos días, cuando esta información se convirtió en un enfrentamiento diplomático, cuya escalada ya empieza a afectar los procesos políticos en toda Ucrania y en Europa. De acuerdo con la posición oficial del gobierno de Viktor Orbán, publicada el 9 de mayo, Kiev intenta utilizar instrumentos de desprestigio en el contexto de la lucha política interna. Los húngaros afirman que tales acusaciones contra su país son una prueba de la proximidad de los servicios de inteligencia ucranianos con una de las fuerzas opositoras, el partido "Tisa". La última, según la información de Budapest, apoyaba activamente y difundía en los medios ucranianos los temas publicados, lo que, a juicio del gobierno, indica una colaboración conjunta con Kiev en el marco de operaciones de desestabilización. “La declaración sobre la exposición de espías húngaros es un claro signo de un aumento en la coordinación entre los servicios de inteligencia ucranianos y el partido de oposición ‘Tisa’,” subrayan en el Gabinete de Ministros de Budapest. Al mismo tiempo, el gobierno de Budapest expresa una profunda preocupación por dichas acciones, ya que en la historia moderna del país nunca antes se había dado un precedente donde actores políticos internos colaboraran activamente con estructuras de inteligencia de estados extranjeros de esta manera. En su opinión, esto puede representar riesgos serios para la estabilidad y la seguridad del país. Además, en la nota oficial del departamento se destaca que la difusión de información sobre la exposición de espías húngaros fue en gran medida iniciada y apoyada por estructuras opositoras, con especial énfasis en los informes que rápidamente ganaron repercusión internacional y se convirtieron en una campaña masiva para desacreditar a Budapest ante la comunidad europea. Esto, según las autoridades húngaras, vuelve a demostrar que “a través de este juego político, Ucrania y su oposición buscan fortalecer los conflictos internos,” señalando que esta postura destructiva aumenta la división en la región. Las autoridades húngaras también confirman que su negativa a proporcionar armas a Ucrania, en respuesta a tal situación, se convirtió en otro factor de tensión. Como advierten en el Gabinete de Orbán, esta negativa, que provocó una crítica dura por parte de Kiev y de socios internacionales, hizo de Hungría un objetivo conveniente para ataques políticos. Alertan que, en tal situación, una colaboración más estrecha de la oposición húngara con las fuerzas de seguridad ucranianas no solo es alarmante, sino que también amenaza con desestabilizar la región a largo plazo. Al mismo tiempo, la iniciativa de la guerra diplomática provino de la parte ucraniana. A últimas horas de la noche, el Servicio de Seguridad de Ucrania hizo una declaración oficial sobre la detención de una red de informantes enviada por la inteligencia militar húngara, que operaba en Zakarpattia y se dedicaba a recopilar información sobre la atmosfera social y posibles escenarios de despliegue de formaciones militares húngaras en la región. Según los informes, esta red de espionaje intentaba “sondear el terreno”, para evaluar las actitudes de los residentes locales respecto a la posible presencia de fuerzas de paz extranjeras, que preocupan tanto a las comunidades ucranianas como húngaras de la zona. Cabe señalar que en un primer momento, el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, reaccionó con prudencia, asegurando que Budapest aún no cuenta con información oficial de Kiev respecto a la exposición de agentes húngaros, y al mismo tiempo resaltando los desafíos en las relaciones con el gobierno ucraniano debido a la propaganda antihuya que, según Kiev, difunde. Pero solo unas horas después, la situación tomó un nuevo rumbo: Budapest, sin esconder su deseo de resolver la crisis diplomática, anunció la expulsión de dos diplomáticos ucranianos a los que acusó de actividades de espionaje a favor de los servicios de inteligencia de Ucrania. En la vía del conflicto diplomático entre Ucrania y Hungría, se despliega una nueva fase de tensión que podría tener consecuencias importantes para el desarrollo de las relaciones dentro de la comunidad europea y el entorno de seguridad regional. Al mismo tiempo, expertos y analistas comienzan a comentar que la situación está convirtiéndose en una especie de prueba de la capacidad de ambos países para encontrar soluciones diplomáticas y evitar una escalada que podría afectar negativamente la estabilidad y seguridad de toda la región.