Hungría reacciona en serio ante el escándalo diplomático que actualmente está tomando impulso en sus relaciones con Ucrania

El Ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, anunció oficialmente la expulsión de dos diplomáticos ucranianos de Budapest, acusándolos de actividades de espionaje y de violar la soberanía diplomática del país. Según palabras del jefe del Ministerio de Exteriores de Hungría, esta medida fue una respuesta al creciente olas de propaganda antimunidense y campañas de desprestigio contra la minoría húngara en Ucrania. A su parecer, estos ataques informativos están dirigidos a socavar las relaciones de buena vecindad y a desestabilizar la situación interna. «Nosotros, los húngaros, buscamos la paz, hemos hecho todo lo posible para reducir la tensión. Sin embargo, no podemos seguir observando en silencio cómo nos acusan de injusticias. Declaramos categóricamente: no apoyamos, no apoyaremos y no apoyaremos ninguna forma de espionaje por parte de diplomáticos ucranianos», enfatizó Szijjártó en conferencia de prensa. El anuncio de la expulsión de los dos diplomáticos ucranianos de Budapest no fue casual. Según el ministro, estas personas actuaban bajo cobertura diplomática y estaban obteniendo información que podría dañar los intereses nacionales de Hungría. Supuestamente realizaban actividades de inteligencia en la embajada de Ucrania en la capital del país. Los detalles de esta operación comenzaron a salir a la luz el 9 de mayo, cuando el gobierno húngaro informó oficialmente al embajador ucraniano sobre la decisión de expulsar a los mencionados empleados. De acuerdo con la postura oficial, esto fue una respuesta a la información que Hungría recibió de sus agencias de inteligencia: supuestamente en Ucrania se descubrió una red de espías húngaros que operaban en la región de Transcarpacia, en la frontera con Hungría. Según datos difundidos por el Servicio de Seguridad de Ucrania, estos agentes recopilaban inteligencia respecto a los sentimientos de los habitantes locales, su reacción ante la posible presencia de “pacificadores” húngaros en la región, y también realizaban otras operaciones de inteligencia. Hasta hoy, la situación sigue siendo tensa. Szijjártó mencionó que, según sus palabras, Budapest aún no ha recibido confirmaciones oficiales ni notificaciones diplomáticas de Kiev acerca del descubrimiento de la red de espías. Al mismo tiempo, subrayó que estas acciones forman parte de una campaña más amplia contra los húngaros en Ucrania, que calificó como «propaganda antimunidense» y «política de desprestigio». Él mismo afirmó que el gobierno de Hungría mantiene una postura firme: el país no apoya ni participará en conflictos militares, no suministra armas a Ucrania y nunca permitirá ser involucrado en una campaña militar. Este incidente diplomático fue otro reflejo de la tensión en las relaciones bilaterales, que se agudizó en el contexto del conflicto en curso entre Ucrania y Rusia, así como por motivos políticos internos y regionales. La apertura de esta página en las relaciones ucraniano-húngaras genera preocupación tanto en expertos como en círculos diplomáticos, ya que en la actualidad es importante mantener la estabilidad y evitar una escalada de las situaciones conflictivas. Aunque aún no se sabe cuál será el próximo paso de ambas partes, sin duda este conflicto tendrá consecuencias duraderas para la región.