Gran Bretaña refuerza su lucha contra la agresión petrolera rusa mediante la imposición de sanciones masivas contra la llamada «flota en la sombra» de Rusia, que está compuesta por aproximadamente 100 buques petroleros que operaban en regímenes clandestinos y ayudaban al Kremlin a evadir las restricciones occidentales
Esta es la medida más significativa en los últimos años en el marco de la respuesta a la campaña petrolera rusa, cuyo objetivo es impactar en los elementos clave de la llamada "logística negra" de Rusia y aumentar la presión sobre Putin en el contexto de la guerra en Ucrania. Según el comunicado de prensa del gobierno británico del 9 de mayo, este nuevo paquete de sanciones abarca 100 barcos, lo que representa un aumento sustancial, aproximadamente un 75%, respecto a las restricciones previas. El gobierno destaca que estos petroleros se han convertido en el centro de esquemas que permiten a Rusia continuar exportando petróleo y productos derivados, eludiendo las sanciones internacionales. Solo desde principios de 2023, estos buques han transportado bienes valorados en más de 24 mil millones de dólares en favor de Moscú, confirmando que la industria petrolera rusa, a pesar de la presión occidental, sigue siendo una fuente importante de ingresos para el Kremlin. "Cada paso que damos para reforzar las sanciones es un paso hacia la seguridad de nuestro país y la estabilidad en la región", señaló el primer ministro británico, Rishi Sunak, agregando que las sanciones no solo tendrán un impacto dirigido sobre la "flota en la sombra" petrolera, sino que también contribuirán a reducir los flujos financieros que sostienen la agresión rusa. Funcionarios londinenses afirman que el principal objetivo no es solo imponer restricciones financieras a estos barcos, sino también responsabilizar a quienes están detrás de la organización de los transportes ilegales de petróleo, así como de las empresas y personas que ocultan estas actividades. Al explicar la naturaleza del problema, los funcionarios indican que el presidente ruso utiliza la "flota en la sombra" para mantener y aumentar los ingresos petroleros, que siguen siendo la principal fuente de ingresos para el presupuesto ruso a pesar de las sanciones. Se señala que, desde 2022, los ingresos de Rusia por ventas de petróleo y gas se han reducido en más de un tercio, lo cual afecta significativamente la economía del país. Al mismo tiempo, el gobierno británico expresa preocupación por el estado técnico de estos buques, advirtiendo que las naves desgastadas representan una amenaza para la infraestructura crítica, en particular los cables submarinos que garantizan la comunicación y transferencia de datos. Según fuentes oficiales, Gran Bretaña ha impuesto sanciones a un número mayor de barcos que cualquier otro país — actualmente, hay 133 petroleros bajo sanciones, muchos de los cuales también están sancionados por otros países. Sin embargo, los desafíos persisten: según la agencia Bloomberg, incluso después de la imposición de sanciones, 39 de los 41 barcos sancionados exclusivamente por el Reino Unido siguen transportando petróleo ruso. Esto demuestra la complejidad de bloquear completamente el flujo ilegal y la necesidad de esfuerzos continuos para luchar contra la "flota en la sombra". Este problema no se limita solo a Gran Bretaña. Analistas y periodistas a nivel mundial discuten activamente los mecanismos mediante los cuales los comerciantes rusos evaden las sanciones, encontrando nuevas formas de transportar petróleo hacia la Unión Europea y otras regiones. Una investigación más profunda, incluyendo el análisis del papel de intermediarios y estructuras que facilitan el transporte, ayuda a revelar la magnitud y los esquemas de esta actividad ilegal. Actualmente, estos procesos siguen siendo complejos, ya que el Kremlin continúa usando la llamada "flota en la sombra" como una herramienta para mantener su posición económica frente a las sanciones. Al mismo tiempo, los políticos londinenses enfatizan que el aumento en el número de barcos sancionados, así como el diálogo internacional activo y la cooperación, son instrumentos clave para aumentar la presión sobre Rusia y apoyar un orden mundial basado en el Estado de derecho que reduzca sus acciones económicas agresivas. Por lo tanto, la campaña sancionatoria del Reino Unido se ha convertido en uno de los pasos más amplios y coherentes en la lucha contra el negocio petrolero ilegal de Rusia, orientada a reducir sus capacidades financieras y debilitar su economía a largo plazo. Sin embargo, las formas en las que se elude la sanción siguen siendo un desafío para toda la comunidad internacional, que requiere esfuerzos integrados y coordinados para frustrar los planes de Rusia y ayudar a Ucrania a lograr un futuro pacífico y duradero.