El Kremlin bajo la sombra de mitos históricos: cómo las autoridades rusas justifican la guerra en Ucrania y fomentan la retórica antioccidental — análisis del ISW
A pocos días del 9 de mayo, Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial, que para Rusia es tanto una tragedia como una celebración, el Kremlin ha intensificado una campaña de propaganda a gran escala, utilizando mitos y símbolos del pasado para construir la llamada "identidad histórica unificada". Este paso estratégico busca promover la narrativa de que la guerra contra Ucrania es una continuación lógica y heroica del camino del Ejercito Rojo en la Segunda Guerra Mundial, justificando así la agresión actual y creando un contexto informativo favorable para mantener el ánimo de la sociedad rusa. Según datos del Instituto de Estudios de la Guerra (ISW), las élites políticas y los medios de comunicación rusos han estado usando sistemáticamente los mitos soviéticos relacionados con la victoria en la guerra más brutal del siglo XX, intentando transformar esa herencia en una ideología moderna que justifique la operación militar, actualmente prolongada e inédita en escala. En particular, el 8 de mayo, el ministro de Defensa de Rusia, Sergey Shoigu, publicó un artículo en el que afirmó que la guerra de Rusia en Ucrania será recordada como un "hazaña", insinuando que continua las glorias de las victorias del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi. Shoigu destacó que los esfuerzos actuales de Rusia no son solo una operación militar, sino una misión histórica profunda basada en la "heroica resistencia" y las "gloriosas tradiciones" del pueblo soviético, y que la victoria en este conflicto es "inevitable". Estas declaraciones forman parte de una campaña más amplia para construir una nueva ideología, en la que los mitos históricos de la Segunda Guerra Mundial se usan como herramientas en la guerra de la información. El énfasis en el uso de símbolos soviéticos y narrativas históricas es apoyado activamente por los medios estatales rusos, lo que confirma una vez más la intencionalidad de esta campaña ideológica. Según analistas del ISW, el Kremlin invierte recursos significativos en la conformación de una nueva ideología estatal que abarque varias generaciones de rusos y que sirva como base para justificar potenciales nuevos actos de agresión — ya sea contra Occidente o contra otros oponentes regionales. Shoigu reafirma el relato de que Moscú no tuvo otra opción que iniciar una guerra a gran escala porque, en sus palabras, la situación en el país era una cuestión de "vida o muerte". Esta es una utilización clásica de mitos históricos para justificar decisiones políticas actuales. La retórica de Dmitri Medvédev, ex presidente y actualmente vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, también es significativa: ha amenazado a países europeos recordándoles que deben "recordar" la victoria indiscutible sobre la Alemania nazi cuando apoyen a Ucrania. Este es otro componente de la amplia retórica antioccidental, que intenta convencer a audiencias internas e internacionales de que la guerra actual es una continuación de la lucha histórica por la "justicia" y la "liberación". Los analistas señalan que mensajes similares forman parte de una estrategia más amplia — la estrategia de "control reflexivo", que pretende reducir el apoyo a Ucrania en Europa mediante narrativas históricas falsas, desmotivar y generar frustración. Se trata de una campaña consciente de avivar una retórica antioccidental y anti-OEST, que, según Kremlin, busca fortalecer la cohesión interna y preparar el terreno para posibles nuevos avances militares. En síntesis, el uso activo de mitos y símbolos de la historia soviética en la política interna y exterior de Rusia no es solo propaganda; es una herramienta estratégica para crear una nueva ideología estatal capaz de justificar una posible escalada del conflicto. Frente a esta tendencia, la comunidad internacional debería analizar y contrarrestar activamente estos discursos para reducir su impacto en la opinión pública, tanto en Rusia como en los países occidentales.