El exjefe del Servicio Fiscal Estatal, Roman Nasirov, quien estuvo bajo arresto durante varios meses, pudo salir de prisión después de que se pagara una fianza significativa de 40 millones de hryvnias

La información al respecto fue confirmada por la portavoz del Tribunal Anticorrupción Superior, Olesya Chemeris, en un comentario a «Ukrainska Pravda». Según ella, la decisión sobre la fianza y la liberación de Nasirov fue tomada en el marco del proceso judicial. Además, fuentes de las autoridades policiales confirmaron que el exjefe del Servicio Fiscal estaba en libertad — tras finalizar los procedimientos administrativos, volvió a su vida habitual. En general, esta historia se convirtió en una de las más resonantes en el ámbito de la lucha contra la corrupción y el sistema judicial en Ucrania en los últimos meses. Se sabe que aún en abril de 2025, el Tribunal Anticorrupción Superior tomó la decisión de arrestar a Nasirov, además de aumentar su fianza de 27 a 40 millones de hryvnias. Este fue un paso importante, ya que anteriormente, el exfuncionario había sido acusado de estar involucrado en esquemas de corrupción, en particular en el «caso del gas», relacionado con el exdiputado Oleksandr Onyshchenko. Antes de eso, el 9 de abril, salió la información de que Nasirov, quien fue acusado de abuso de poder en la causa investigada, de manera inesperada se movilizó a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Esto ocurrió en un momento en que se debatía en el tribunal, y fue una de las noticias inesperadas en el marco del proceso judicial. Según informes, Nasirov fue asignado a servir en una unidad de zapadores del ejército, lo cual fue una gran sorpresa para la comunidad y los expertos, ya que estaba bajo riesgo procesal en el caso penal. Sin embargo, posteriormente, la unidad militar de la ley y el orden en las Fuerzas Armadas comunicó la cancelación de la orden de su movilización. Tras esto, inició una investigación oficial para esclarecer todas las circunstancias de la decisión respecto a la movilización de Nasirov. Al mismo tiempo, el exjefe del Servicio Fiscal comentó sobre sus acciones, indicando que decidió servir en el ejército por voluntad propia, tras reevaluar sus valores en la vida. Subrayó que vistió el uniforme solo durante tres días y que, al enterarse de su despido — que calificó como «un precedente extraño» —, consideró sus acciones como una expresión de presión e influencia por parte de fuerzas externas. De este modo, el desarrollo de esta historia continúa generando debates acalorados en la sociedad ucraniana. Las preguntas sobre la justificación y conveniencia del aumento de la fianza, así como sobre los motivos de la movilización del exfuncionario a las Fuerzas Armadas, siguen abiertas para discusión. Al mismo tiempo, este caso fue una ilustración clara de cuán complejos y multifacéticos son los procesos de lucha contra la corrupción y de garantizar la justicia en Ucrania.