El Comisario Europeo de Defensa advierte: Occidente corre el riesgo de cometer cinco errores graves en su enfoque hacia la guerra de Rusia contra Ucrania

Chas Pravdy - 09 mayo 2025 12:30

En el Foro de Seguridad de Kiev del 8 de mayo, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, realizó un análisis profundo y algunas advertencias sobre las deficiencias estratégicas que los países occidentales pueden seguir evitando en su política respecto al conflicto ruso-ucraniano. Ante expertos presentes, el político utilizó ejemplos de la Segunda Guerra Mundial para ilustrar cinco errores globales que amenazan con agravar la situación y complicar las perspectivas para Ucrania y sus aliados. El primero y más importante, destacó Kubilius, es la ayuda insuficiente a Ucrania. Según sus palabras, la Unión Europea y EE. UU. han destinado en los últimos tres años aproximadamente 40 mil millones de euros cada uno para apoyar a Kiev. Sin duda, una suma significativa, pero su participación en el PIB es demasiado pequeña —menos del 0,1%. En comparación con lo que los países gastan en su defensa, estos recursos son exageradamente modestos. El comisario europeo subrayó que Ucrania, que lucha por su independencia e integridad territorial, también protege la seguridad e intereses de Occidente, ya que es ella quien frena la expansión de la agresión y detiene al enemigo ruso de ampliar su influencia. El segundo error importante es la falta de comprensión o ignorancia sobre la distinción entre agresor y víctima en esta guerra. Kubilius enfatizó que la llamada “neblina” en la definición del papel de las partes puede profundizar el problema y reducir el apoyo a Ucrania. No se puede tratar a Putin como un interlocutor igual o potencial socio en un futuro conflicto, separado de las aspiraciones y objetivos del régimen ruso, que hoy demuestra sus intenciones agresivas. El tercer error consiste en la esperanza de mejorar las relaciones con Rusia tras una breve pausa o un “momento de paz” en el conflicto. El comisario europeo afirmó claramente que la OTAN y otras estructuras occidentales perciben a Rusia como la mayor amenaza para la seguridad en Europa. La guerra en Ucrania demuestra que intentar “hacer amistad” con un agresor que muestra claramente desobediencia y ambiciones imperialistas, es una estrategia equivocada. En palabras más claras, sugiere que una política de “buen vecino” solo incentivará a Putin a nuevos actos de agresión y socavará la confianza entre aliados. El cuarto error es de carácter histórico. Kubilius recordó que las lecciones de la historia son muy importantes. Reconocer la ocupación de Crimea en 2014 sin oponer resistencia y sin acciones apropiadas constituyó un retroceso en diplomacia y seguridad. Recordó que una traición similar en Checoslovaquia en 1938 fue el detonante de la agresión masiva de la Alemania hitleriana en Europa. Al comparar este evento histórico con la situación actual, el político advierte que exigir a Ucrania ceder partes de su territorio bajo presión del agresor es una repetición trágica de errores que ya costaron a Europa la paz de entonces. El quinto, y tal vez el más delicado, está relacionado con la adhesión de Ucrania a la OTAN. Kubilius resaltó que la negativa en este asunto puede arruinar no solo las perspectivas de Ucrania, sino también complicar la seguridad en general. Rusia insiste en que Kiev no debe incorporarse a esta organización, no por temor a un ataque, sino para evitar su propia protección frente a una posible siguiente agresión rusa. Para el experto europeo en defensa, esto es un juego peligroso con fuego. La negativa a la membresía de Ucrania en la OTAN solo aumentará el riesgo de escalada y dificultará la preparación de la alianza para cualquier escenario. Paralelamente, el 8 de mayo, los ministros de relaciones exteriores de los países bálticos, Polonia, República Checa, Moldova y Ucrania publicaron un artículo conjunto en el que analizan las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y hacen advertencias importantes al mundo respecto a los posibles escenarios del fin de la guerra. Alertaron sobre escenarios que son demasiado peligrosos y que podrían conducir a una mayor desestabilización en la región y en el mundo en general. No menos importante es la advertencia del primer ministro británico, Rishi Sunak, quien también ese día enfatizó que la invasión de Rusia en Ucrania ha puesto de manifiesto la total vigencia de las lecciones de la Segunda Guerra Mundial. Según sus palabras, la historia muestra que la lucha por la libertad y la independencia no terminó en 1945, y estos valores deben mantenerse y protegerse hoy en día. Así, la intervención de Kubilius y las declaraciones conjuntas de los líderes occidentales envían una señal de la necesidad de una política más prudente y estratégica. Es fundamental aprender de estas lecciones para evitar errores históricos y prevenir mayores daños a Ucrania y a la seguridad del mundo democrático. Porque, como se recalca, la guerra no es solo un combate en el frente, sino también un campo de diplomacia, memoria y responsabilidad hacia las futuras generaciones.

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