Un funcionario checo ha provocado una ola de controversia por su inusual vestimenta durante una reunión oficial con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en Praga

Tomáš Kopečný, responsable de la reconstrucción de Ucrania tras los daños sufridos, acudió al evento, destinado a una conversación oficial, con calcetines en los que se representaba al Kremlin en llamas. Esto no pasó desapercibido y generó duras críticas por parte de políticos rusos y medios de comunicación, que inmediatamente cuestionaron sus intenciones y la naturaleza del gesto. Según la información publicada en el portal TN.cz y citada por "Pravda europea", el incidente ocurrió la semana pasada, cuando el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, visitaba Praga en una visita oficial. Durante la reunión con el jefe del gobierno checo y otros funcionarios, el de 49 años, Tomáš Kopečný, apareció con calcetines inusuales que visualmente simbolizaban el Kremlin en llamas. Esto causó sorpresa y una reacción polémica entre los políticos y la sociedad rusa. En particular, el subreonda del comité del Consejo de la Federación para Asuntos Exteriores, Andrey Klimov, afirmó en una declaración contundente que estos «gestos, que son imágenes simbólicas, reflejan un nivel profundo de agresión e incultura». Según él, Kopečný «lleva calcetines, ropa interior y quizás aparatos ortopédicos, lo cual refleja completamente su estado psicológico». Añadió: «¿Por qué miramos a estos degenerados como si dependiera de ellos nuestra vida? Son personas enfermas, necesitan acudir a un psiquiatra». Los medios de comunicación rusos también cubrieron el incidente con mayor amplitud, con varios artículos criticando los gestos y símbolos ucranianos. En respuesta a las críticas, Kopečný afirmó que su acción fue una especie de mensaje. «Rusia bombardea ciudades ucranianas con misiles durante cuatro años, matando a inocentes — declaró. — Para ellos, esto es algo habitual y no lo notan. Pero cuando los calcetines ucranianos simbolizan cómo sería su ciudad si sufrieran destrucción similar, eso los enfurece mucho». Según él, tal reacción evidencia una percepción equivocada y una falta de comprensión de la situación, ya que «para ellos es más importante ver esa imagen que entender la realidad y la profundidad del conflicto». No es la primera vez que figuras políticas rusas expresan indignación o manifestaciones fuertes en contra de las acciones y gestos de políticos occidentales, especialmente los checos. Así, a finales de abril, Dmitry Medvédev, ex presidente de Rusia y actual secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, respondió duramente a Domník Gashka, ex jugador de la selección nacional de hockey, sugiriendo que Moscú podría tomar medidas para «eliminarlo» del ámbito político o periodístico. Este incidente con los calcetines en Praga no solo subraya un simbolismo, sino también la tensión emocional en las relaciones entre Ucrania, Chequia y Rusia. Al mismo tiempo, vuelve a mostrar cuán aguda es la resistencia a la propaganda rusa, el rechazo a las acciones rusas en Ucrania y el esfuerzo de políticos ucranianos y occidentales por aprovechar cualquier oportunidad para expresar su apoyo a la soberanía ucraniana y luchar contra la retórica propagandística del Kremlin. En general, este episodio con el inusual gesto de un funcionario checo confirma cuán emocionales y críticas permanecen las relaciones internacionales en medio de la guerra en curso y la tensión política en la región.