Lukashenko: «Me he retrasado un poco» en el cargo, pero hay que «aguantar» todavía
De manera habitual, el autoproclamado presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, volvió a dirigirse a los ciudadanos con una declaración que puede suscitar preguntas y debates tanto en círculos internos como fuera del país. Durante la inauguración de un gran Centro Internacional de Exposiciones en Minsk, sorprendió al admitir que "me he retrasado un poco" en su puesto, insinuando su prolongada permanencia en el poder, que ya supera las tres décadas. La idea principal que expresó Lukashenko fue la necesidad de "aguantar" un poco más, ya que, según él, "deben haber personas con experiencia", mientras que la juventud accede al poder, y esto es un proceso natural de renovación. Sin embargo, añadió que la "juventud" ya no es realmente joven, y que el llamado "nueva generación" son en realidad personas de alrededor de 50 años o más. En su discurso, Lukashenko destacó que frente a él hay quienes desean mantener el país "ya no solo para ellos mismos", sino también para los hijos, haciendo referencia a los valores de preservar la nación para las futuras generaciones. Con 70 años, y en el cargo de jefe del Estado desde 1994 — casi treinta años en el poder —, su permanencia genera cada vez más dudas sobre la legitimidad de su gobierno en la comunidad internacional. Desde las elecciones presidenciales de 2020, en las que explotaron masivas protestas por presuntas falsificaciones y represión contra la oposición y activistas, Lukashenko ha permanecido en el poder. Entonces, la comunidad internacional, incluyendo la Unión Europea y líderes de países vecinos, condenaron las manipulaciones y las brutales detenciones de los manifestantes. Desde el 26 de enero de este año, Lukashenko volvió a asegurar oficialmente que recibió un mandato legítimo para un nuevo mandato, aunque su victoria fue cuestionada por gran parte de los socios internacionales. La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, calificó estas "elecciones" — y aquí no hay palabras que valgan — como "una violación de la democracia" y un rechazo por parte de la comunidad internacional. Lituania y Georgia tampoco las reconocen como legítimas, y el presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, declaró abiertamente que Lukashenko "no es un presidente legítimo de Bielorrusia" y que seguirá excluido de la legitimidad internacional, independientemente de los resultados. Las perspectivas de cambios en este país siguen siendo inciertas. Aunque Lukashenko asegura que, para mantener la nación, está dispuesto a "aguantar un poco más", muchos expertos consideran que su régimen prolongado ignora las necesidades reales de la sociedad, ya que la oposición interna y la sociedad civil continúan exigiendo reformas irreversibles y una presidencia honesta. El propio líder del gobierno bielorruso utiliza con plena conciencia frases como esas para reforzar su imagen — diciendo que se necesita tiempo y paciencia para que el país cambie "en la dirección correcta". Sin embargo, sus palabras son cada vez más vistas como un intento de mantener el control y evadir responsabilidades por años de gobierno autoritario. Al mismo tiempo, los expertos señalan que Lukashenko ya no es "joven", y su discurso sobre la "nueva generación" es más una fantasía y una retórica política que una realidad de cambios en marcha. Su política sigue siendo represiva, y la presión internacional, cada vez mayor. En general, la situación en Bielorrusia continúa siendo tensa. Las expectativas de cambios se esfuman, y el régimen sigue buscando mantener el statu quo, confiando en que pronto el mundo olvidará las elecciones ilegítimas y las represión, y que el país permanecerá bajo el control ilimitado de Lukashenko por mucho tiempo más. Según los analistas, su prolongado periodo en el poder es, en realidad, una lucha por conservar el poder a toda costa, y mientras la retórica oficial muestra disposición a "aguantar un poco más", el discurso interno y la presión internacional solo aumentan la tensión y dejan claro que el círculo de cambios en ese país sigue siendo bastante estrecho.