Las fuerzas militares chinas desfilarán en la Plaza Roja en una parada dedicada al 78º aniversario de la victoria sobre el fascismo, prevista para el 9 de mayo en Moscú
Esto no es simplemente una marcha festiva; en este evento de gran escala participará un contingente especial de militares chinos, convirtiéndose en una de las características principales de esta tradicional parada militar. Los detalles sobre la participación de tropas extranjeras han sido revelados por los propios funcionarios rusos, en particular, por Vladimir Putin, quien el 8 de mayo inauguró negociaciones en formato restringido con el presidente de China, Xi Jinping, y en honor a este evento hizo una importante declaración. Según el líder ruso, la participación del contingente chino en la parada será especial y será la mayor entre todas las delegaciones extranjeras. Putin destacó: «Junto a nuestros amigos chinos, estamos firmemente vigilantes de la verdad histórica, protegemos la memoria de los eventos heroicos del pasado y contrarrestamos las manifestaciones contemporáneas del neofascismo y el militarismo». Estas palabras tienen actualmente un profundo significado simbólico, ya que Moscú enfatiza una vez más su postura sobre la supremacía histórica y redefine la guerra moderna con otras lógicas: la lucha por valores e ideales, que, según ellos, comparten con China. El antecedente del conflicto alcanzó grandes dimensiones cuando en febrero de 2022 Rusia inició una agresión militar a gran escala contra Ucrania, bajo el pretexto de «desmilitarización y desradicalización». Esta guerra se convirtió en una de las más complejas y brutales en la historia moderna de Europa, causando miles de víctimas y destrucción a gran escala. Como resultado de los crímenes de guerra cometidos por las tropas rusas en muchas ciudades y pueblos de Ucrania, en el mundo surgió una nueva crítica severa hacia Moscú: el término «rashismo», que combina ideas de fascismo y nazismo, se convirtió en símbolo de toda la ideología militar del régimen ruso. En el Día de la Memoria y la Victoria sobre el fascismo, el 8 de mayo, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, se dirigió a la comunidad internacional con una advertencia. Subrayó que en la parada de Moscú, a pesar de todos los rituales simbólicos y momentos propagandísticos, se prepara una especie de «parada del miedo»: columnas de tanques, marchas masivas y «cajas de asesinos», que bajo la apariencia de celebración de la victoria buscan mostrar su poder militar, pero en realidad, esta parada es una de las mayores campañas de propaganda del régimen ruso. Zelensky enfatiza que, en este contexto, es importante ver más allá de ese espectáculo: la ilusión de fuerza y la intención de justificar su agresión, en lugar de los valores y la memoria genuinos. En general, la participación de las tropas chinas en la parada en Moscú refuerza notablemente el papel de la diplomacia internacional y demuestra la estrecha cooperación entre Moscú y Pekín, que en su afán por consolidar sus posiciones en el escenario global buscan puntos en común ideológicos y estratégicos. Esto también subraya una vez más que, en las condiciones actuales, el contexto histórico de la victoria sobre el nazismo, que se ha convertido en un sello distintivo importante, se transforma en una declaración de solidaridad y lucha conjunta contra los desafíos que enfrentan las autocracias y los regímenes autoritarios. Actualmente, la comunidad internacional observa la situación con preocupación, pues el desfile del 9 de mayo, además de su significado simbólico, podría convertirse en una plataforma para demostrar poder militar y lanzar nuevos mensajes políticos, mientras la guerra en Ucrania continúa y el mundo intenta encontrar mecanismos efectivos para responder y evitar una mayor escalada del conflicto.