La inteligencia británica ha proporcionado una explicación exhaustiva sobre los motivos que impulsan a Vladimir Putin a mantener una retórica implacable respecto a las armas nucleares, a pesar del conflicto militar abierto con Ucrania

Chas Pravdy - 08 mayo 2025 21:23

En su informe anual, publicado el 8 de mayo, el Ministerio de Defensa del Reino Unido analizó detalladamente las recientes declaraciones del líder ruso y concluyó que las palabras de Putin sobre la “no utilización” de armas nucleares tienen una base más profunda y estratégica. Según esta revisión, es totalmente evidente que dichas declaraciones forman parte de una táctica ampliamente consolidada de la dirección rusa — el uso de la retórica nuclear para crear presión psicológica, generar confusión en la comunidad internacional y, al mismo tiempo, para manipular internamente la conducta social en Rusia. Se sabe que Putin expresó el 4 de mayo que Rusia, en toda la guerra a gran escala contra Ucrania, “no necesitaba” usar armas nucleares, y expresó esperanza de que esto no fuera necesario. Según los analistas británicos, estas declaraciones tienen no solo un contenido simbólico, sino también un trasfondo plenamente práctico: están destinadas a mantener una alta tensión y mantener al mundo en un estado de incertidumbre. Otro aspecto importante es el refuerzo del mensaje de que Rusia “está enfrentando en solitario a Occidente colectivo”, lo cual se convierte en parte de una retórica más agresiva, que gradualmente se aparta del relato inicial sobre una “operación militar especial”. A diferencia de las formulaciones iniciales, que creaban la imagen de una guerra como un conflicto temporal y local, ahora en la propaganda rusa se promueve ampliamente la idea de una lucha global, con un objetivo opuesto: justificar una guerra prolongada y unas pérdidas crecientes. Los analistas señalan que tal retórica probablemente apunta a justificar la naturaleza prolongada de la guerra, a consolidar una justificación ideológica para continuar de manera efectiva los combates y a disminuir la moral del adversario. En su opinión, esto también puede ser un esfuerzo consciente para convencer a los rusos de que la guerra durará mucho tiempo, y que deben estar preparados para pérdidas y crisis en la vida cotidiana, incluyendo una disminución en el nivel de vida. En este contexto, también juega un papel la política interna, mientras que el miedo y la posible utilización de armas nucleares se convierten en instrumentos de presión psicológica tanto para las audiencias externas como internas. Con anterioridad, los servicios de inteligencia británicos ya advertían sobre una posible intensificación de las pérdidas rusas para 2025. Se mencionaron riesgos relacionados con una caída significativa en los precios del petróleo, lo que podría poner en peligro la estabilidad financiera del país y el nivel del presupuesto para el próximo año. Esto complica la financiación de la guerra y puede socavar significativamente la capacidad de Rusia para mantener altos gastos en defensa y movilización militar. El resumen de los analistas británicos genera la impresión de que, pese a los intentos externos por contener la retórica hostil, Putin y su equipo continúan utilizando el lenguaje nuclear como una herramienta de presión psicológica que podrían activar en cualquier momento. Al mismo tiempo, la política interna y la situación económica del país muestran claramente que la élite rusa se prepara para una guerra larga y agotadora, probablemente con altas pérdidas humanas y materiales. En esencia, esta estrategia crea un espacio psicológico único en el que cualquier uso de armas nucleares—de nuevo, en caso de necesidad extrema—seguirá siendo una posibilidad potencial activa. En general, los analistas británicos concluyen que la retórica de Putin seguirá siendo una herramienta de política interna y externa, destinada a justificar la duración del conflicto, el incremento de las pérdidas rusas y la preparación psicológica, así como la consolidación del patriotismo interno. Es evidente que la idea de las armas nucleares permanece como una baza estratégica que Rusia puede sacar de la manga en los momentos más difíciles, para mantener al mundo en estado de temor y, al mismo tiempo, apoyar el frente interno en materia de movilización y de reducción del nivel de vida de la población.

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