En Estados Unidos, una nueva noticia ha vuelto a conmocionar a la sociedad: los permisos y prohibiciones relacionados con la participación de personas transgénero en las Fuerzas Armadas
En los últimos días, la Corte Suprema del país dictaminó una sentencia largamente esperada, que abre el camino a una prohibición unilateral del servicio para militares transgénero, lo que en la práctica permite al ejército despedir masivamente a aquellos militares que se identifican como transgénero, así como rechazar el ingreso de nuevos reclutas con esa identidad de género. Según informa la agencia Reuters, citando una fuente del Departamento de Justicia de EE.UU., la Corte Suprema aceptó la solicitud de la administración de Donald Trump para cancelar la prohibición federal anterior, que los jueces opositores consideraban un obstáculo para la implementación de la política del gobierno. En la resolución del tribunal, que fue emitida en forma breve y sin indicar los nombres de los autores, tres jueces liberales —Sonya Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson— expresaron públicamente su desacuerdo con la decisión, considerándola perjudicial para los derechos y libertades de los militares transgénero. Organizaciones defensoras de derechos humanos, como Lambda Legal y Human Rights Campaign Foundation, que representaron los intereses de los demandantes en el caso, calificaron este fallo como un "golpe devastador" para los militares que ya han pasado las pruebas y han demostrado su capacidad para cumplir con el servicio militar a pesar de su identidad transgénero. Según los activistas, esta decisión pone en peligro la carrera de miles de militares y los discrimina en la institución más prestigiosa del país. La Casa Blanca, a través de la vocera Caroline Leavitt, llamó a la decisión de la Corte Suprema una "gran victoria para la administración de Trump", subrayando que el equipo del presidente y el secretario de Defensa, P.-G. Gantz, quieren centrarse en mejorar la capacidad combativa y la preparación del ejército, y no en cuestiones de diversidad, igualdad e inclusión. Según ella, ahora el enfoque para el servicio en las fuerzas armadas debe basarse únicamente en las cualidades profesionales, y no en la identidad de género. Según el Departamento de Defensa de EE.UU., en 2019 aproximadamente 8 mil militares eran transgénero. Estas personas se convirtieron en uno de los objetivos de las polémicas iniciativas de Trump para prohibir el servicio de estos individuos. De hecho, en los primeros días de su mandato, en noviembre de 2019, surgieron informes sobre un decreto en preparación que prohibiría el ingreso de personas transgénero a las Fuerzas Armadas y retiraría del servicio a quienes ya estaban en las filas. Los medios señalan que esta política fue activamente promovida por Trump en sus primeros días como presidente. En particular, en diciembre de 2019, firmó un decreto que anulaba los permisos anteriores para militares transgénero y, en la práctica, dio inicio al proceso de despido de miles de militares con identidad trans. Esto generó reacciones encontradas tanto en los círculos políticos internos como entre las organizaciones policiales y civiles. En los círculos políticos y en la sociedad, las protestas arden. En noviembre de este año, por primera vez en la historia de EE.UU., fue elegida una persona transgénero abiertamente: la diputada demócrata Sarah McBride, que se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos de la comunidad LGBT+. Al mismo tiempo, en diciembre, Trump afirmó que su gobierno combatirá la "locura de género" y reconocerá oficialmente solo dos sexos: masculino y femenino. En esa ocasión, el presidente firmó un decreto que cancelaba los permisos para que los militares transgénero sirvieran y facilitaba su despido masivo. Los meses siguientes fueron aún más tensos. Aunque la administración de Trump ya insinuaba la exclusión de los transgénero de las fuerzas armadas, la decisión de la Corte Suprema, que en realidad permite que esta tendencia política se consolide, fue un primer paso en la implementación de esta reforma. Aunque la justicia en EE.UU. tradicionalmente está dividida y otras ramas del poder también expresan distintas posturas respecto a este tema, la resolución quedó como una señal para quienes apoyan una reducción del papel de la comunidad LGBT en las fuerzas militares. En conclusión, la situación respecto a los militares transgénero en EE.UU. sigue siendo tensa, y las decisiones políticas y judiciales solo aumentan la polémica. Hoy en día, es evidente que la cuestión de la igualdad y los derechos humanos en el ámbito militar seguirá siendo un centro de debate. Sin embargo, si los cambios anunciados podrán hacer que el ejército estadounidense sea más eficiente y combatible, sigue siendo una incógnita, pero lo que está claro es que las leyes y las decisiones del gobierno vuelven a influir en la vida de miles de personas y transforman el rostro del servicio militar en los Estados Unidos.