Las intensas ofensivas de los drones ucranianos han provocado graves interrupciones en las regiones rusas: cierre de aeropuertos y destrucción de docenas de drones

En los últimos días, los drones ucranianos han intensificado sus patrullas en territorio ruso, generando un alto nivel de tensión y caos en varias regiones clave. La magnitud de esta campaña quedó evidenciada cuando en cinco grandes ciudades — Moscú, Samara, Kaluga, Volgogrado y Saratov — tuvieron que suspender o limitar sus vuelos a causa de la pérdida del control sobre los aeropuertos. Autoridades y militares rusos informan sobre la detección de numerosos drones derribados, pero también es significativo que, aunque la mayoría fueron destruidos por sistemas de defensa aérea, algunos fragmentos cayeron en zonas residenciales y en infraestructuras. Según fuentes de información rusas, en particular la agencia TASS y organismos gubernamentales, la situación en torno a los aeropuertos de Moscú se ha vuelto especialmente tensa. La atención se centra en los aeropuertos Sheremétievo, Domodédovo y Vnúkovo, donde se implementaron medidas provisionales debido a amenazas directas. Según comunicados oficiales, tras estos ataques se han destruido al menos 19 drones, la mayoría de los cuales fueron abatidos por los sistemas de defensa aérea en el acercamiento a sus destinos. Expertos y testigos informan que uno de los drones cayó y se estrelló cerca de un edificio residencial de varios pisos en la carretera Kashirski, en Moscú, causando un efecto resonante en la sociedad. Según información obtenida de canales de Telegram y fuentes de la BBC, los fragmentos de este "juguete" impactaron en un edificio residencial de nueve pisos situado aproximadamente a 250 metros de la estación de metro Kashirskaya. Como resultado del impacto, varias viviendas resultaron dañadas y en la ciudad se activó un riguroso protocolo de revisión para detectar posibles efectos por la presencia no autorizada de fragmentos del drone en zonas residenciales. Funcionarios rusos y expertos militares consideran esta tendencia como señal del aumento en la táctica ucraniana — el uso masivo de drones para dañar infraestructuras y golpear psicológicamente a las regiones rusas limítrofes con Ucrania. Como respuesta, Moscú y otras ciudades han tomado medidas para reforzar los sistemas de defensa aérea y la seguridad en los aeropuertos. Fuentes señalan que los ataques provienen de diferentes direcciones y que se han destruido casi veinte drones, pero la distribución y la difusión de fragmentos generan un nivel de presión psicológica en la población. Aunque las autoridades rusas afirman mantener el control y que los sistemas de defensa operan eficazmente, los expertos temen que estos ataques sean la primera etapa de una campaña más amplia contra la infraestructura rusa, que podría prolongarse en el futuro. En medio de estos sucesos, proliferan en redes sociales y medios numerosos videos y fotos de fragmentos de drones, así como testimonios de testigos que reportan estruendos fuertes y efectos lumínicos. Las fuerzas de seguridad del país han instado a la población a seguir las normas durante las alarmas aéreas y a reportar cualquier objeto sospechoso. Esta ola masiva de ataques confirma que las fuerzas armadas ucranianas utilizan activamente tecnologías modernas para contrarrestar la agresión rusa, buscando complicar la vida al enemigo y reducir su nivel de seguridad. Además, los expertos destacan que la magnitud y la constancia de estos ataques reflejan la intención seria de Ucrania de emplear drones no solo para reconocimiento, sino también como un componente activo de su estrategia defensiva. Esto envía una señal a Rusia de que responder a su agresión será cada vez más complicado y arriesgado. La situación continúa siendo tensa: el ejército ucraniano sigue perfeccionando sus tecnologías de drones y sistemas de defensa aérea para poder responder mejor a las provocaciones rusas, asegurando una protección más efectiva y capacidades de contraofensiva.