La Primera Ministra de Alberta abrió un debate sobre la posibilidad de realizar un referéndum sobre la separación de Canadá
En la provincia de Alberta, una de las más grandes y prósperas de Canadá, crece la tensión en torno a su futuro estatus dentro del país federativo. La Primera Ministra de la provincia, Daniela Smith, que lidera el Partido Conservador de oposición y defiende activamente los intereses de la región, hizo una declaración ambigua: si los esfuerzos de la ciudadanía a través de una petición iniciativa obtienen suficiente apoyo, está dispuesta a promover la realización de un referéndum sobre una posible separación de Alberta de Canadá. Esta declaración fue una señal clara para las autoridades centrales en Ottawa y provocó un amplio eco en los medios de comunicación y entre los expertos políticos. Según la política, la cuestión de la independencia, que lleva tiempo preocupando a muchos residentes de la región por la recesión económica y las relaciones conflictivas con el gobierno federal, se vuelve más relevante en los últimos años. La Primera Ministra aseguró que personalmente no apoya la idea de que Alberta deje el país, pero subrayó que, en vista de la política del centro, que, según ella, ha sido «juiciosa y destructiva», los ciudadanos merecen el derecho a decidir el destino de su provincia mediante un referéndum democrático. «Si Ottawa continúa ignorando nuestros intereses e impone restricciones que dañan nuestra economía, en particular en el sector petrolero, entonces habrá que dar la oportunidad a los habitantes de Alberta de expresar su postura en elecciones justas y transparentes. Yo aceptaré cualquier decisión que tomen», aseguró Smith. «No se trata de mis preferencias personales, sino del futuro de la región y sus habitantes». Cabe señalar que en la historia de Canadá ya hubo dos referéndums sobre la separación, en la provincia francófona de Quebec, en 1980 y 1995. En ambas ocasiones, estas votaciones terminaron en fracaso, pero la cuestión de la independencia sigue siendo relevante para una parte de la población hoy en día. La iniciativa surge en un contexto de la situación política interna en la capital canadiense. En los últimos meses, el país ha experimentado cambios en la arena parlamentaria: actualmente, el papel principal lo desempeña el Partido Liberal encabezado por Marc Coney. Probablemente, si las elecciones hubieran tenido lugar el año pasado antes, habrían ganado los conservadores. Sin embargo, en medio de tensiones políticas, también por el conflicto con el presidente estadounidense Donald Trump y su política exterior agresiva, el apoyo a los liberales ha aumentado. Se sabe que la victoria de Coney en las elecciones fue posible precisamente gracias a las motivaciones temporales de los votantes, en particular su desacuerdo con la política del expresidente Justin Trudeau. El nuevo líder de la oposición provincial, que apoya una colaboración más estrecha con las comunidades regionales y la protección de los recursos naturales, está convencido de que ahora en Alberta existen todas las condiciones, no solo económicas, sino también políticas, para pensar en la independencia. La cuestión del control sobre los recursos petroleros y la capacidad de determinar su propia política son fundamentales para la región, que durante mucho tiempo se quejó de la excesiva centralización en las estructuras gubernamentales centrales. Reflexionando sobre las perspectivas de un escenario así, los expertos señalan que la historia ha llevado solo a dos grandes referéndums en la comunidad francófona de Quebec, pero ninguno resultó en una separación formal. Sin embargo, considerando los desafíos actuales y los problemas urgentes de la comunidad local, la cuestión de la independencia vuelve a estar sobre la mesa. Las autoridades locales subrayan que ahora no se trata de independizarse del país, sino de una posible muestra de deseo de mayor autonomía y control sobre los recursos. Por su parte, el gobierno federal en Ottawa afirmó que respeta el derecho de los habitantes de Alberta a decidir su futuro a través de un proceso democrático, pero enfatizó que cualquier paso hacia la independencia debe ajustarse estrictamente a las normas constitucionales del país. Las discusiones políticas internas aumentan la tensión entre las regiones y el gobierno central, abriendo una nueva etapa en la historia política de Canadá. Si la petición que llama a realizar un referéndum obtiene el número necesario de firmas, este paso histórico podría marcar un punto de inflexión para Alberta y su integración en la política nacional. Sin embargo, si este proceso se concreta, sigue siendo una incógnita, ya que superar decisiones tan radicales requiere no solo voluntad política, sino también considerar los intereses de todas las partes y cumplir con los procedimientos legales. Por el momento, la declaración de la Primera Ministra se convierte en una muestra más de la tensión interna en Canadá, que refleja lo complejos y multifacéticos que son los temas actuales del federalismo, la independencia de recursos y la unidad nacional en países que buscan equilibrar el desarrollo democrático y los intereses regionales.