La amenaza por parte de Rusia coloca a Reino Unido al borde de una nueva realidad militar: el país se está preparando para un posible ataque y actualiza sus estrategias de defensa de forma secreta, informan fuentes confidenciales a los periodistas

Según una publicación británica de autoridad, The Telegraph, el gobierno del Reino Unido ha iniciado recientemente una preparación profunda y dirigida para un posible conflicto militar con Rusia, renovando un plan de defensa confidencial que determinará los pasos clave en los primeros días y horas tras una agresión en territorio británico. Según informantes, esta estrategia se desarrolla en estrecha colaboración con las fuerzas de defensa del país y responde al incremento de las tensiones geopolíticas, en particular a las amenazas del Kremlin de usar la fuerza en apoyo y durante situaciones de tensión en torno a Ucrania. Los cargos oficiales han sido obligados a actualizar y adaptar planes de emergencia y de agresión militar que tienen más de dos meses, lo que indica el nivel de complejidad y la importancia de esta preparación. En un folleto secreto se describirán claramente los escenarios de reacción del gobierno ante un posible inicio de guerra, incluyendo un plan de acción para la protección de los objetivos gubernamentales y reales centrales, lugares alternativos para su reubicación, así como medidas para informar a la población a través de emisiones estatales. Además, se prevén acciones para activar reservas de recursos, organizar logística operativa, garantizar la seguridad de infraestructura crítica y coordinar las acciones de las fuerzas de seguridad y servicios de respuesta rápida. Históricamente, estos escenarios son conocidos como el “Libro de guerra”: un documento secreto de la era de la Guerra Fría que contenía instrucciones para el gobierno en caso de evacuación, movilización y protección de la población ante una situación nuclear o de tensión nuclear. Además, bajo un alto nivel de secreto, se contempla la posible utilización de sistemas modernos de defensa antimisiles similares a la “Cúpula de Hierro” de Israel, que podrían ayudar a repeler ataques con misiles y minimizar daños y víctimas. Los especialistas y expertos militares advierten que, en caso de que el conflicto entre Rusia y Reino Unido se active, el país podría convertirse en un objetivo de ataques simultáneos: ya sea con misiles, ojivas nucleares o ciberataques capaces de paralizar sistemas vitales. Se presta especial atención a terminales de gas y plantas de energía nuclear, ya que su daño o destrucción podría desencadenar consecuencias catastróficas para la seguridad y el medio ambiente. Según estimaciones, en caso de un ataque a gran escala, el país correrá el riesgo de caer en una crisis prolongada que afectará gravemente la salud de la población, la economía y la estabilidad de los sistemas de suministros. El plan actualizado contempla escenarios de reacción ante un ataque repentino — desde el uso de ojivas nucleares hasta ciberataques — que hace unos años se consideraban amenazas limitadas y meramente hipotéticas. Está basado en una visión de gestión del país en tiempos de guerra, que prevé un papel activo del Primer Ministro, de los departamentos gubernamentales y de las estructuras militares. Los planes organizativos incluyen cuestiones sobre cuándo y dónde buscar refugio: ya sea en refugios antiaéreos en Downing Street o en centros de mando subterráneos en lo profundo del país. No pasa desapercibido que estas preparaciones se llevan a cabo en medio de un intenso debate sobre el desarrollo estratégico de la política de defensa del Reino Unido. El Ministerio de Defensa informa que ya está finalizando una revisión estratégica detallada, que delineará la futura conceptualización de la modernización de las fuerzas armadas, el fortalecimiento de la seguridad interna y el desarrollo de nuevos sistemas antimisiles. La idea de aumentar el gasto en defensa hasta el 2.5% del PIB continúa siendo prioritaria, considerando la necesidad de modernización y de mantener la capacidad para responder a las amenazas actuales. Otro aspecto importante es la transición de la política británica hacia nuevos estándares de defensa a raíz de cambios en la situación de seguridad global. El Primer Ministro Rishi Sunak, quien en febrero anunció una reducción significativa en la financiación de ayuda humanitaria del 0.5% al 0.3% del PIB, también ha sentado las bases para incrementar los gastos en defensa. Esto constituye un paso estratégico para dotar al país de recursos adicionales destinados a modernizar el ejército y fortalecer su capacidad para enfrentar nuevos desafíos. Por lo tanto, en medio de conflictos y crisis internacionales conocidas, Reino Unido se prepara ante posibles escenarios militares, evalúa riesgos y desarrolla medidas de seguridad correspondientes. Los detalles tácticos y los documentos completamente confidenciales, que contienen una gran cantidad de instrucciones y recomendaciones, permanecen aún blindados de la opinión pública. Sin embargo, lo que es evidente es que el país busca estar lo más preparado posible para cualquier imprevisto y preservar su independencia y seguridad en un mundo inestable.