En Ucrania se ha descubierto una operación masiva de desinformación y divisiones psicológicas en marcha, llevada a cabo con la participación directa de los servicios secretos rusos

La red de noticias falsas y material propagandístico fue desmantelada por las autoridades y agencias de seguridad del país durante una campaña de investigación a gran escala, tras la identificación de la participación de tres ciudadanos, residentes en Kiev, Dnipro y Jmelnitski, en estas actividades. Ellos ayudaban a los ocupantes a difundir narrativas pro-rusas destinadas a desprestigiar a las autoridades ucranianas y a sabotear las medidas de movilización en el país. Según la información de la Fiscalía de la región de Ivano-Frankivsk, en colaboración con la Seguridad de Ucrania, la investigación estableció que los sospechosos estaban involucrados en una operación de información especial llamada "Ucrania desaparece sin dejar rastro". Creaban y difundían en redes sociales videos en los que prisioneros de guerra ucranianos de la región de Kursk expresaban llamamientos preparados por los servicios secretos rusos. Estas grabaciones contenían llamados a los militares ucranianos a rendirse, a organizar rebeliones en las unidades militares y a negarse a cumplir órdenes de las autoridades en defensa de la independencia de Ucrania. Todo ello se hacía con el fin de desestabilizar la situación interna del país y socavar la moral de los defensores ucranianos. De acuerdo con la investigación, los ocupantes obligaron a ocho prisioneros de guerra ucranianos a participar en la creación de estos videos falsos. Ellos grabaron los materiales en un estudio especialmente acondicionado en un centro de detención en Kursk, Rusia. En los videos se hacía un llamado a quienes estaban en el frente a abandonar la guerra, a no cumplir las órdenes militares y a oponerse a su propio estado. Se sabe que, por negarse a participar en estas provocaciones o por intentar colaborar con los servicios de seguridad ucranianos, los ocupantes usaron torturas severas y mantenían a los detenidos en condiciones inhumanas. Una característica particular de esta operación fue que las agencias rusas trataron de ampliar su influencia también a través de las familias de los prisioneros: mediante agentes controlados, intentaron involucrar a familiares de los militares ucranianos en la difusión de desinformación. Como resultado de estas acciones, se registraron también incendios de vehículos de defensores ucranianos y la realización de correcciones en los ataques aéreos dirigidos contra objetos de infraestructura ucraniana, lo que causó aún más destrucción y víctimas humanas. Las búsquedas en los detenidos permitieron incautar ordenadores, memorias USB, teléfonos, tarjetas SIM y notas manuscritas que constituyeron pruebas en el proceso penal. Fueron acusados de obstrucción a las actividades de las Fuerzas Armadas de Ucrania y otras formaciones militares bajo una ley que establece responsabilidad penal. El tribunal decretó su prisión preventiva sin posibilidad de fianza. Hasta la fecha, esta operación evidencia la magnitud de la guerra de información que realiza la parte rusa con el objetivo de desestabilizar la situación dentro de Ucrania y destruir la moral del ejército y de la población ucraniana. Los servicios operativos señalaron que la lucha contra las actividades de desinformación y provocación sigue siendo una de las principales líneas de defensa frente a la agresión rusa. Todos los detenidos permanecen en la prisión preventiva, y el caso está bajo el control de las autoridades, que trabajan de manera constante para identificar y detener a todas las personas involucradas en esta propaganda tóxica y actividades subversivas.