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Chas Pravdy - 06 mayo 2025 08:24

UU. abren nuevos horizontes de influencia sobre Rusia a través de los recursos subterráneos de Ucrania: ¿Qué oculta el Ministerio de Finanzas de Washington? A la luz de las últimas declaraciones y comunicaciones diplomáticas desde Washington, han vuelto a sonar voces acerca del futuro de las relaciones entre Ucrania y Estados Unidos y el potencial uso de los recursos naturales de Ucrania como palanca de presión sobre el Kremlin. El ministro de Finanzas de EE. UU., Scott Bessent, en su intervención en una prestigiosa conferencia del Instituto Milken, que tuvo lugar en Los Ángeles, reveló detalles internos sobre las intenciones de la administración de Donald Trump de utilizar el acuerdo sobre recursos minerales con Ucrania con fines estratégicos contra Rusia. Según Bessent, el presidente Trump desde el principio consideró la idea de firmar un acuerdo para la explotación de los recursos minerales de Ucrania como una forma de fortalecer su postura en las negociaciones con el Kremlin. El ministro de Finanzas destacó que dicho documento podría convertirse en “una herramienta adicional de influencia” sobre las autoridades rusas, así como abrir nuevas posibilidades para EE. UU. en el juego diplomático con Russia. "En primer lugar, este acuerdo crea mecanismos adicionales para Trump en las negociaciones con Moscú, cuando surja la necesidad de entablar un diálogo o lograr compromisos," cita Bessent la fuente "Europa Press". Al mismo tiempo, subrayó que la idea de usar los recursos naturales de Ucrania como palanca cuenta con el apoyo del actual gobierno estadounidense y está convencido de que tal paso traerá resultados concretos. Otra motivación importante expresada por Bessent es el deseo de demostrar al pueblo ucraniano y a la comunidad internacional que EE. UU. siguen siendo un socio confiable y un defensor de la Ucrania independiente. Según el ministro, firmar dicho acuerdo sería un símbolo de firme respaldo a la soberanía ucraniana y a sus recursos soberanos, además de reducir la ambigüedad en la postura de Washington respecto al futuro de Ucrania. A juicio de Bessent, esto también debería tranquilizar a los ciudadanos estadounidenses críticos y escépticos, quienes aún ven posible una cooperación a largo plazo con Kiev, que abriría perspectivas de desarrollo económico estable y seguridad. "Nuestro objetivo es convertir este proyecto de asociación en la quintaesencia de nuestras intenciones y valores," cita el ministro. Agregó que la firma del acuerdo no solo señalaría una cooperación económica, sino también un apoyo político y de seguridad, que actuaría como una garantía tácita para Ucrania en las actuales condiciones de desafíos y tensión geopolítica. Recordemos que el 30 de abril de este año, diplomáticos ucranianos y estadounidenses firmaron un acuerdo marco que establece una amplia cooperación en el ámbito económico y fortalece la ayuda militar. El documento prevé, entre otros aspectos, el acceso a 57 minerales y recursos, así como la obligación de EE. UU. de brindar un apoyo militar sustancial a Kiev. Además, el presidente de EE. UU., Donald Trump, resaltó personalmente que estos acuerdos darán a Washington más de lo que recibe el gobierno ucraniano en forma de inversiones financieras—una especie de pista sobre el valor estratégico de los recursos en la diplomacia estadounidense. Al mismo tiempo, en Kiev todavía persisten dudas sobre la implementación práctica de este acuerdo. El primer ministro de Ucrania, Denys Shmyhal, expresó la esperanza de que la Verkhovna Rada ratifique el documento antes del 8 de mayo. Sin embargo, hay que señalar que, por ahora, no se han formado ni firmado acuerdos "técnicos" definitivos, sin los cuales los efectos a largo plazo y la viabilidad de esta cooperación siguen en cuestión. Los analistas y expertos advierten que el acuerdo sobre recursos subterráneos y recursos naturales puede no solo abrir nuevas oportunidades para el desarrollo económico de Ucrania, sino también conllevar riesgos potenciales para su independencia y seguridad. Es importante tener en cuenta que el resultado final dependerá no solo de los pasos diplomáticos, sino también de la voluntad política interna, del control en la ejecución de los acuerdo y de la atención internacional a todos los matices del pacto. En definitiva, el uso estratégico de los recursos ucranianos en el contexto de las relaciones entre Rusia y EE. UU. sigue siendo una de las cuestiones más relevantes y controvertidas en la política moderna, que probablemente no desaparecerá de la agenda en el futuro cercano. Más detalles sobre este tema y sus posibles consecuencias, en nuestro análisis titulado: "Recursos a cambio de armamento: ¿Qué incluyó el acuerdo de Ucrania con EE. UU. y qué riesgos persisten?".

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