El Ministro de Defensa de EE
UU., Pash Gheset, anunció una reducción a gran escala del alto mando en las Fuerzas Armadas del país, lo que causó gran repercusión en los círculos militares y políticos. Esta decisión se convirtió en un paso más en una reforma estratégica cuyo objetivo es aumentar la preparación combativa y reducir el aparato administrativo para garantizar un uso más eficiente de los recursos en conflictos y operaciones militares futuros. Según la directiva oficial emitida el pasado lunes, 5 de mayo, el Ministro de Defensa inició cambios sustanciales en la estructura del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Se planea reducir en un 20 por ciento el número de generales de cuatro estrellas tanto en las fuerzas regulares como en la Guardia Nacional, lo que disminuirá su presencia integrada en el sistema de gestión militar. Además, se prevé reducir en al menos un 10 por ciento la cantidad total de generales y almirantes que ocupan cargos de alta dirección en todas las ramas de las Fuerzas Armadas de EE. UU. Gheset enfatizó que no se trata de "limpieza de personal", sino de una importante reforma estratégica destinada a hacer que el aparato militar estadounidense esté más preparado para los desafíos futuros. Subrayó que el incremento en el número de altos cargos no implica automáticamente una mayor eficiencia. Por el contrario, considera que, en lugar de una estructura inflada, los recursos deben concentrarse en apoyar al personal, su entrenamiento y equipamiento. "Debemos avanzar hacia un ejército más eficiente, capaz de responder a las amenazas modernas", afirmó Gheset en un mensaje en video que circula en las redes sociales. En su discurso destacó que el objetivo de la reforma no es destruir la estructura, sino perfeccionarla, volviéndola más flexible y adaptable a los nuevos desafíos. Todos los cambios deberán realizarse de manera gradual y tras un análisis exhaustivo para evitar posibles efectos negativos. Dependiendo de la magnitud y profundidad de las transformaciones necesarias, Gheset sugirió que esta reforma podría ser la más importante desde los cambios en el Ministerio de Defensa en 1986, impulsados por el Congreso de EE. UU. Como parte de una estrategia más amplia, se prevé detener algunas compras de ciertos tipos de equipo militar, así como fusionar algunas unidades de mando, lo que permitirá eliminar varios cargos de alto nivel con estrellas blancas y optimizar las estructuras de dirección. Históricamente, se recuerda que durante la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos estadounidenses, con unos 12 millones de soldados, estaban comandados por 17 generales con estrellas y 5 generales de cuatro estrellas. Hoy en día, tras reducir el número de efectivos a 2,1 millones, en las estructuras de liderazgo permanecen solo 44 generales y almirantes de cuatro estrellas. Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de EE. UU. a partir de septiembre de 2023, en las Fuerzas Armadas estadounidenses había 37 oficiales con cuatro estrellas. No obstante, la iniciativa de Gheset no ha recibido apoyo unánime. Representantes del Congreso y colectivos militares expresan inquietudes sobre posibles efectos negativos de tal recorte. En particular, el senador Jack Reid, principal demócrata en el Comité de Fuerzas Armadas del Senado, señaló que las decisiones de personal deben basarse en datos objetivos y análisis detallados, y no solo en porcentajes. Porque cambios impulsivos o sin fundamento pueden perjudicar la capacidad de combate del ejército y reducir su capacidad de responder rápidamente a nuevos desafíos. En un contexto de situación geopolítica complicada en todo el mundo, y considerando el crecimiento del nivel de competencia y posibles conflictos, tal medida en un futuro cercano sin duda pone en duda el equilibrio de fuerzas y las estructuras de mando del ejército estadounidense. Queda por ver si EE. UU. logrará reducir efectivos y reorganizar el sistema de gestión sin comprometer la seguridad nacional, una cuestión que deja abiertas muchas discusiones y análisis.