Se crea una nueva tensión en las intrigas políticas de la Casa Blanca: un conflicto peligroso en la zona de política exterior, surgido entre el ex asesor del presidente Donald Trump, Mike Wolff, y su entorno respecto a la actitud hacia Irán

Chas Pravdy - 04 mayo 2025 03:18

Según información del prestigioso medio estadounidense The Washington Post, que cita fuentes anónimas en el círculo de altos funcionarios, el propio Trump estaba profundamente insatisfecho con la postura de su ex asesor Mike Wolff, en particular en cuestiones relacionadas con la formulación de la política respecto a Irán. Al mismo tiempo, en las publicaciones se enfatiza que entre Wolff y el presidente surgieron discrepancias graves sobre los objetivos y los medios para aplicar la fuerza militar contra Teherán, lo cual contradecía abiertamente la retórica "duro" de la administración de Trump en la Armenia de Naphthali. Fuentes de altos cargos informan que desde los primeros días en el equipo del presidente, Wolff mostró cierta tendencia a conflictos con otros funcionarios, especialmente respecto a los enfoques estratégicos hacia Irán. Según los interlocutores, él coordinaba activamente acciones con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, especialmente antes de sus reuniones con Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Hay datos que indican que el ex asesor estaba convencido de la necesidad de intensificar la presión sobre Teherán y apoyaba la idea de utilizar métodos militares para alcanzar los objetivos de la política exterior de EE.UU. y sus aliados, en particular Israel. Sin embargo, precisamente esta postura, probablemente, no era la que quería ver el presidente Trump. En los testimonios de los investigadores y en los análisis de expertos se subraya que el juego político en torno a las estrategias contra Irán se convirtió en una de las razones de su insatisfacción con Wolff. Según las fuentes, la tensión surgió a raíz de diferencias en las opiniones sobre la posible utilización de la fuerza militar, lo cual podría afectar gravemente la coherencia de las decisiones de política exterior en la administración. Un episodio importante en esta historia fue el conflicto en torno a la inclusión de Wolff en el mensajero privado Signal, donde se discutían posibles ataques militares en Yemen, tema que generó un amplio impacto social y provocó debates sobre la secretividad y la complicidad de la administración. Después de esto, empezaron a aparecer en los medios posibles candidatos para el puesto que anteriormente ocupaba Michael Wolff. Los primeros pretendientes fueron Steve Vitzoff, enviado especial de Trump, y Steven Miller, asistente del jefe de la administración de la Casa Blanca. El compromiso en los juegos políticos internos se encontró finalmente mediante una propuesta del embajador en la ONU, que recibió Wolff del jefe del personal de la Casa Blanca, Susie Wiles. Tras breves reflexiones, el ex asesor, considerando sus ambiciones y capacidades para elegir una posición, decidió aceptar precisamente el puesto de representante de EE.UU. ante la ONU. Paralelamente, se evaluaron otras opciones, incluido un puesto diplomático en Arabia Saudita, pero la decisión fue clara: Mike Wolff se concentraría en el escenario internacional en forma de una misión diplomática de alto nivel. De este modo, el conflicto en torno a la política respecto a Irán en el equipo de Trump se convirtió en uno de los signos de las disputas internas que tienen potencial para influir en la conducta exterior de EE.UU. y en sus relaciones regionales. Al mismo tiempo, esta historia pone de manifiesto cuán complejos y enrevesados son los desacuerdos políticos en los niveles más altos del poder, especialmente en temas tan estratégicos y virtuales como Irán, Israel y Arabia Saudita.

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