Donald Trump expresó sorpresa y, al mismo tiempo, pesimismo respecto a la posibilidad de solucionar el conflicto entre Ucrania y Rusia, sugiriendo que la guerra mundial, que lleva más de tres años en curso, podría terminar en nada debido al profundo y, en palabras de él, «enorme odio» entre las partes
En una entrevista para NBC News, el ex presidente de Estados Unidos y candidato a la presidencia mostró su visión pragmática, pero también algo pesimista, sobre la probabilidad de lograr la paz en el frente ucraniano. Sus palabras son citadas por la publicación ucraniana "European Truth". Al ser preguntado si cree en la posibilidad de resolver la crisis por vía diplomática, Trump confesó que en varias ocasiones estuvo casi a punto de abandonar su papel como mediador, argumentando que la situación parecía estar sin esperanza por el odio profundo y omnipresente que domina entre los participantes del conflicto. "Hubo momentos en los que casi dejaba esto de lado, porque parecía que nada cambiaría. Pero luego ocurrían algunos momentos positivos que me mantenían en ese camino", explicó Trump. Subrayó que, aunque actualmente los esfuerzos por lograr la paz parecen difíciles, esa tarea diplomática aún no ha terminado, y no descarta volver a involucrarse en el proceso. "Llegará un momento en que diré: 'Bien, sigan. Continúen siendo idiotas y sigan luchando'", señaló. Sin embargo, según el ex presidente, alcanzar un acuerdo real entre los representantes políticos y militares occidentales y rusos parece poco probable debido a la profunda enemistad. "Quizás sea irrealizable —admitió Trump—. Pero hay que tener en cuenta que entre Zelenski y Putin, así como entre sus militares y generales, existe un odio tan profundo que es difícil de superar. Llevan tres años en una guerra brutal, y esta idea bélica ha unido a todos en esta lucha implacable. Sin embargo, a pesar de todo, tengo esperanza de que podemos tener buenas posibilidades de cambiar las cosas para mejor, de encontrar ese camino hacia la paz", concluyó. La perspectiva de Trump surgió en medio de una creciente tensión en los círculos diplomáticos de Estados Unidos respecto a posibles pasos en la guerra entre Rusia y Ucrania. El martes pasado, el secretario de Estado, Marco Rubio, hizo una declaración en la que afirmó que Washington está preparado para reducir su actividad y abandonar el papel de mediador entre Rusia y Ucrania si las partes no avanzan significativamente en las negociaciones. En respuesta, el Departamento de Estado informó sobre un cambio en la estrategia diplomática y una intención de adoptar una postura más pasiva en los esfuerzos por dinamizar el proceso de paz, enfatizando que EE. UU. sigue dispuesto a apoyar a Ucrania, pero ya sin intervención directa en el proceso diplomático. Por consiguiente, la situación permanece tensa. Independientemente de las ambiciones internas y las esperanzas de muchos políticos mundiales, las perspectivas de una finalización rápida y espectacular de la guerra parecen cada vez menos probables. La profunda enemistad, el afán por mantener el statu quo y la falta de una visión común del futuro obligan a expertos y políticos a tomar en serio la posibilidad de una lucha prolongada y agotadora, sin una luz brillante al final del túnel de una solución diplomática.