India reduce su nivel de participación gubernamental en las celebraciones militares en Moscú el 9 de mayo, lo que constituye un giro inesperado en las relaciones diplomáticas del país con Rusia, que anteriormente eran bastante cálidas y amistosas

Chas Pravdy - 03 mayo 2025 18:22

Se sabe que, debido a la creciente tensión en la región y al aumento de los conflictos con su vecino Pakistán, las autoridades indias han decidido disminuir el nivel de representación oficial en la principal celebración militar del año, que conmemora la victoria de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. En particular, el Ministro de Defensa del país, Rajnath Singh, no participará en el tradicional desfile militar, que cada año reúne en la Plaza Roja a miles de militares, altos funcionarios y delegaciones de todo el mundo. Según información preliminar, India podría ser representada por el viceministro de Defensa, Sandeep Sethi, aunque aún no ha sido confirmado oficialmente por testigos o fuentes diplomáticas. Según el periódico The Hindu, las autoridades han instruido al respecto, citando consideraciones internas y una estrategia para evitar una exposición excesiva en los medios mundiales en un contexto de relaciones tensas con Rusia. La decisión de no asistir al desfile en Moscú ignora la invitación enviada por Rusia al mismo primer ministro Narendra Modi, con motivo del 80º aniversario de la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi, uno de los símbolos principales de la memoria histórica de Rusia y sus compatriotas. Inicialmente se esperaba que Modi representara a India en este evento de gran envergadura, pero debido a los nuevos retos políticos y de seguridad, su visita fue cancelada. Este es el primer caso en años en que altos funcionarios indios se abstienen de participar en ceremonias militares en Moscú con motivo del Día de la Victoria. El viceministro de Defensa, Sethi, probablemente abrirá para India la oportunidad de participar en el desfile en un formato menor al inicialmente previsto, lo que podría señalar un cambio en la política diplomática del país respecto a Rusia en un día de gran importancia histórica. Mientras que las autoridades rusas enviaron invitaciones sinceras a destacados invitados extranjeros para las celebraciones, el tono diplomático de la India oficial se ha vuelto más reservado, y su liderazgo ha declarado abiertamente un aumento de la tensión en la región. Esta situación se complica además por el hecho de que la vida política en países de Europa del Este y los Balcanes también ha adquirido sus propios contextos particulares. En concreto, el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, en vísperas de las celebraciones anunciadas, estaba en plena tensión con sus propios planes para viajar a Moscú. Primero afirmó su intención de visitar Rusia el 9 de mayo, con el apoyo prometido de Putin. Sin embargo, el 3 de mayo se informó de su hospitalización en el Hospital Militar Militar de Belgrado debido a problemas graves de salud, lo que complica sus movimientos diplomáticos en estos días. Mientras tanto, la postura de los líderes ucranianos permanece inalterada: Ucrania ha dejado claro que no está preparada para garantizar la seguridad de las delegaciones extranjeras que, si desean, pueden viajar a Moscú para participar en las festividades. La viceministra de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas, recientemente hizo un llamado a los líderes de los países europeos para que eviten visitas a Moscú el 9 de mayo, destacando el valor de la solidaridad con Ucrania y mostrando unidad en el rechazo a la agresión rusa. Ella y otros funcionarios europeos subrayan que su postura principal es apoyar los llamados a la diplomacia y evitar la participación oficial en las celebraciones militares en Moscú. No obstante, entre los países que mantienen mayor independencia en sus decisiones y, dada la invitación recibida del Kremlin, ha surgido también una situación preocupante. En particular, diversas declaraciones y entrevistas del primer ministro eslovaco, Robert Fico, han discutido la posibilidad de visitar Moscú el 9 de mayo. Esto genera opiniones contradictorias y pone en duda la unidad europea respecto a la política hacia Rusia, especialmente en vísperas de nuevas rondas de sanciones y decisiones diplomáticas a nivel internacional. En general, la situación en torno a la participación de distintos países en las celebraciones del 9 de mayo en Moscú entra en una nueva fase, reflejando un mundo más complejo y multipolar. Al mismo tiempo, estos eventos actúan como un termómetro para conocer la actitud, las estrategias y la voluntad política de los países respecto a Rusia, a su lugar en el sistema mundial y a sus propios vectores de desarrollo en un mundo que cada vez más se convierte en un campo de maniobras diplomáticas complejas y de equilibrios.

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