Amenaza en la frontera: EE

Chas Pravdy - 03 mayo 2025 04:20

UU. amplían la presencia militar a lo largo de la frontera con México En el marco de la intensificación de las medidas de control en las zonas fronterizas del sur del país, recientemente EE.UU. anunció la creación de una nueva zona militar a lo largo de la frontera con México, lo que generó gran repercusión en la sociedad y entre los expertos. Tras la detección de otra zona de destino militar en el estado de Nuevo México el mes pasado, las autoridades estadounidenses han decidido ampliar esta práctica, añadiendo otra zona en el territorio de Texas. Esta región tiene un significado especial, ya que, según informes, los militares han obtenido el derecho de detener temporalmente a migrantes y otros infractores vulnerables de la frontera, realizando funciones que anteriormente estaban bajo jurisdicción de las fuerzas civiles y policiales. Según información oficial, a última hora del jueves, representantes de las estructuras militares de EE.UU. anunciaron la creación de la llamada "Zona de Defensa Nacional de Texas" —una franja de más de 60 millas (alrededor de 100 kilómetros)— que se extiende en la línea este desde la frontera de Texas y Nuevo México en el área de El Paso. Este territorio representa un nuevo episodio en la política de la administración encaminada a fortalecer el control sobre los flujos migratorios desde México. Es importante destacar que la responsabilidad de detener los cruces ilegales sigue recayendo en el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., que posee jurisdicción en esa región. Las tropas, según informan, no realizan arrestos por sí mismas, sino que entregan a los detenidos a la patrulla fronteriza u otras agencias policiales. La fiscalía del estado de Nuevo México ha reportado ya más de 80 casos de detenciones de migrantes acusados por cruzar la frontera en una zona militar. Sin embargo, hay que precisar que fueron los agentes de la patrulla fronteriza quienes realizaron esas detenciones, y no las fuerzas militares propiamente dichas. Este paso parece tener como objetivo principal aprovechar la capacidad militar para acelerar los procesos de detención de migrantes y fortalecer el control sobre la frontera, presentándolo como una medida exclusivamente militar. Esto se fundamenta en que, según la legislación de EE.UU., en particular la Ley de Levantamiento de 1807, el presidente posee poderes especiales para emplear las fuerzas armadas en casos de disturbios civiles o situaciones de crisis. La administración de Donald Trump ha tratado de aplicar esta base legal para evitar obstáculos burocráticos y responder de manera más rápida a la creciente presión migratoria. Según las últimas cifras, aproximadamente 11,900 militares se encuentran en el país, asegurando la vigilancia fronteriza las 24 horas y participando en las acciones de control. Las estadísticas indican que en marzo de este año, el número de cruces ilegales en la frontera alcanzó su nivel más bajo en la historia de las observaciones, lo cual podría estar parcialmente relacionado con las medidas más estrictas de seguridad. En medio de estas acciones, el presidente Trump, quien asumió el cargo con un ambicioso programa contra la inmigración ilegal, ha lanzado una campaña de expansión de la presencia militar en la frontera sur. En sus discursos ha prometido deportar a millones de inmigrantes que residen en EE.UU. sin autorización, además de implementar medidas severas y en ocasiones controvertidas para controlar la situación. En abril, la administración amplió estos esfuerzos, anunciando que la franja de más de 440 kilómetros cuadrados en Nuevo México será clasificada como "Zona de Defensa Nacional", permitiendo emplear militares en un ámbito más amplio. Estas medidas generan cada vez más controversia en la sociedad y entre los expertos, ya que cuestionan el equilibrio entre seguridad y derechos humanos, además de reflejar el creciente nivel de tensión política en torno a la cuestión migratoria en EE.UU. Mientras que una parte de la población ve en ello una necesidad para garantizar la seguridad del país, otra expresa preocupación por posibles abusos de poder y violaciones de los derechos de los migrantes. En general, la creación de nuevas zonas militares a lo largo de la frontera mexicana representa una etapa completamente nueva en la política migratoria moderna de EE.UU., reflejando una estrategia de lucha contra la entrada ilegal que está en constante cambio, y demostrando el interés de la administración en hacer que el control fronterizo sea más rígido y móvil.

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