Según la información de la agencia Reuters, Bélgica se prepara para dar un paso histórico en el proceso de confiscación de activos congelados de Rusia, lo que podría tener un impacto significativo en el curso de los regímenes de sanciones internacionales y en la política financiera de la Unión Europea hacia Moscú

Chas Pravdy - 02 mayo 2025 15:28

Como parte de esta iniciativa, la compañía financiera belga Euroclear planea confiscar y redistribuir aproximadamente tres mil millones de euros del total de fondos congelados rusos en sí, que actualmente están bajo sanciones. Esta decisión surge en el contexto de un conflicto prolongado entre Occidente y Rusia, especialmente tras la invasión a gran escala de Moscú en Ucrania en febrero de 2022, que ha provocado severas restricciones sancionatorias y confiscación de activos de inversores rusos en Europa. Según fuentes familiarizadas con la situación, estos fondos se usarán para compensar a los inversores occidentales que perdieron sus recursos a raíz de la confiscación de activos rusos. Además, subrayan que Euroclear tiene la intención de redistribuir 3 mil millones de euros de la suma total de aproximadamente 10 mil millones de euros; esta cifra representa el efectivo que poseen personas jurídicas y físicas rusas que están bajo sanciones de la UE. Actualmente, se están considerando quiénes serán los beneficiarios de estos fondos, ya que los detalles finales sobre su distribución no se han divulgado, aunque se sabe que la decisión de potencialmente desbloquear estas cantidades fue adoptada en marzo, basada en órdenes pertinentes de las autoridades belgas. Más aún, en vista de estos acontecimientos, Euroclear ya informó a sus clientes sobre los futuros pagos, enviando un comunicado informativo a finales de la semana pasada. En su comunicado, la compañía confirmó que ha obtenido autorización de las reguladoras belgas para desbloquear y transferir los fondos. Sin embargo, Reuters destaca que los detalles sobre la identidad de los propietarios rusos de los activos cuya confiscación está prevista permanecen sin definir, así como la situación en torno a posibles consecuencias jurídicas. Es importante tener en cuenta que este paso aumenta la presión del Occidente sobre Rusia. Según algunas fuentes, este monto no afectará a más de 200 mil millones de euros en reservas del Banco Central de Rusia, guardados en la UE y actualmente congelados. Sin embargo, estos activos, incluidos efectivo, acciones y bonos, almacenados casi en su totalidad a través de Euroclear, constituyen una fuente de presión significativa y podrían servir como un elemento de palanca económica y política para bloquear acciones rusas y buscar vías diplomáticas para resolver el conflicto. Para Moscú, este paso podría provocar una nueva escalada de tensión, ya que ya advirtió que cualquier confiscación de sus activos para su uso en financiación de Ucrania será interpretada como una "robo". Rusia ya ha modificado su legislación interna para poder tomar medidas legales en respuesta respecto a los activos congelados de otros países. Además, en ese delicado contexto, se están realizando extensos debates dentro de la Unión Europea sobre la conveniencia y legalidad de confiscar activos rusos con el fin de entregarlos a Ucrania. Muchos países de alto nivel, como Francia, Alemania, Italia y España, son escépticos respecto a estas medidas, temiendo que puedan afectar negativamente el clima de inversión y la imagen internacional de la UE. Por otro lado, expertos y analistas señalan que la confiscación de activos rusos y su redistribución ulterior tienen un fuerte componente político y económico: por un lado, estas acciones pueden convertirse en herramientas importantes para mantener el régimen de sanciones y presionar al Kremlin; por otro, plantean serias cuestiones jurídicas respecto a la propiedad y la legitimidad de dichas confiscaciones. Se destaca que Euroclear posee la mayor participación de activos rusos sancionados en Europa, por valor de más de 180 mil millones de euros. Simultáneamente, en Rusia enfatizan que la devolución de estos activos es una prioridad para ellos e incluso ya han presentado cerca de un centenar de demandas judiciales contra las actividades de Euroclear y otras estructuras financieras en Europa. La confrontación política también se intensifica. Moscú ha declarado claramente que cualquier medida relativa a la confiscación de sus activos y su utilización para Ucrania puede recibir una respuesta adecuada de su parte. Al mismo tiempo, en la UE continúan los debates a alto nivel sobre el destino y los objetivos de dichas confiscaciones. Los países más grandes, como Francia, Alemania, Italia y España, advierten que adoptando medidas más radicales se perderá atractivo para la inversión y se desequilibrará la estabilidad política en el marco de las negociaciones diplomáticas. Sin embargo, quienes apoyan estas acciones consideran que son justificadas dada la escala de la agresión rusa y los esfuerzos de los países occidentales en ayuda a Ucrania, lo cual ha ganado apoyo en la comunidad internacional. En resumen, los próximos pasos de Europa respecto a los activos rusos congelados permanecen bajo un intenso escrutinio y generan una variedad de opiniones entre expertos, políticos y analistas financieros. Es importante señalar que la cuestión de confiscar y redistribuir los activos de Rusia ya se ha convertido en uno de los temas más polémicos y sensibles en la política internacional moderna, y su resolución tiene el potencial de redefinir las reglas del juego en el sistema financiero global y en la diplomacia en los próximos años.

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