En la Casa Blanca aún no se han definido en cuanto a la política futura respecto a Rusia tras la firma de un acuerdo importante con Ucrania
Los políticos y analistas estadounidenses actualmente permanecen en la incertidumbre sobre los próximos pasos en las relaciones con Rusia, ya que recientemente se ha suscrito un acuerdo estratégico entre Kiev y Washington respecto a la extracción de recursos minerales en territorio ucraniano. Los detalles de este acuerdo, que ha recibido una considerable atención en los medios, han causado gran revuelo en la Casa Blanca, donde todavía no existe una posición unificada sobre cómo reaccionar ante este paso. Según fuentes contactadas por Politico y confirmadas por «Prensa Europea», la situación en los círculos diplomáticos de EE. UU. está llena de cautela e incertidumbre respecto a las futuras acciones en las relaciones con Moscú. A pesar de las declaraciones oficiales, realizadas el 1 de mayo, cuando representantes de la administración de Donald Trump calificaron el acuerdo firmado entre Ucrania y EE. UU. como un «logro importante» y un paso clave para fortalecer la economía y la independencia de Ucrania, en el interior del gobierno la situación sigue siendo ambivalente. De acuerdo con altos funcionarios que prefieren mantenerse en el anonimato, actualmente se están discutiendo varias opciones. Una de ellas consiste en la imposición de sanciones más severas contra la Federación Rusa — así llamado presión aumentada, que la administración de Trump había evitado anteriormente. Sin embargo, en su mayoría, estas opciones permanecen en fase de discusión y revisión, y aún están lejos de ser implementadas. En particular, uno de los interlocutores al hablar sobre la posibilidad de introducir nuevas sanciones indicó: «El siguiente paso podría ser el aumento de las restricciones económicas, incluso contra el Kremlin. Esto sería una continuación lógica de nuestra política respecto a Rusia, si el presidente decide hacerlo». Por ahora, no se ha oficialmente anunciado una posición respecto a si se impondrán sanciones adicionales. Al mismo tiempo, un representante del Departamento del Tesoro de EE. UU., que prefirió permanecer en el anonimato, afirmó que el interés económico de Washington en Ucrania está creciendo y refleja la intención de apoyar a ese país a largo plazo. Según sus palabras, la firma el 30 de abril del acuerdo marco de partenariado económico entre EE. UU. y Ucrania constituye un paso importante para fortalecer los vínculos comerciales y económicos, así como para apoyar la independencia ucraniana. Incluso antes de la firma oficial del acuerdo, los medios y analistas resaltaron sus principales cláusulas. Se trata de acuerdos en torno a 57 minerales que Ucrania planea desarrollar en el futuro, así como de ayuda militar de EE. UU., que será un apoyo adicional a la soberanía ucraniana en el contexto del conflicto en curso con Rusia. En su declaración, Trump enfatizó que el acuerdo obtenido puede traer más beneficios a EE. UU. de los que costó, y aseguró que esta iniciativa abre nuevas oportunidades para el crecimiento económico de ambas partes. No obstante, no todos los expertos y analistas políticos comparten la misma opinión acerca de los acuerdos firmados. Comenzaron a aparecer en los medios especulaciones respecto a riesgos potenciales que aún no han sido resueltos, en particular, cuestiones de balance y posibles consecuencias para la estabilidad en la región. El 2 de mayo, se informó que la administración de Trump ya está evaluando varias opciones y escenarios para aumentar la presión económica sobre Rusia, manteniendo la posibilidad de adoptar mecanismos de sanciones más estrictos si fuera necesario. En general, esta situación vuelve a demostrar la falta de unidad en la administración de EE. UU. respecto a las estrategias hacia Moscú y Ucrania, subrayando la complejidad de un equilibrio diplomático que conduce a debates constantes y a la búsqueda de las vías más eficaces para alcanzar los objetivos de política exterior. Todos los actores clave actualmente están atentos a cómo se desarrollarán los eventos y si la administración de Trump podrá encontrar un equilibrio entre el apoyo a Ucrania y evitar una escalada de tensiones con Rusia.